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Artículos de divulgación e interés para las familias


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Mucho de vosotros os preguntáis ¿es normal que mi hijo con tres años no hable y solo señale para pedir alguna cosa? Se comunica, pero no habla.

¿Cuándo comienza la adquisición del lenguaje?

El proceso de la adquisición del lenguaje comienza primero por la comunicación. Los bebes desde el momento de nacer escuchan el lenguaje de las personas que están a su alrededor y comienzan sus primeros gestos de comunicación, con la emisión de pequeños sonidos como el balbuceo. Con sonidos como Ga-ga-ga, ba-ba-ba, él bebe experimenta sonidos y practica movimientos que se relacionaran con el habla.

Los bebes entre los seis y nueve meses comenzaran a comprender los sonidos y las palabras y cuando cumplen un año son capaces de responder a preguntas sencillas señalando con un dedo. Muchos a la edad de 13 meses comienzan a producir sus primeras palabras.

La intención comunicativa del bebe parte del balbuceo, de señalar cosas con los dedos y la producción de las primeras palabras. La conjunción de estos elementos tiene una función comunicativa, suele ser bastante común hasta los 24 meses y sustituyen el habla hasta que la producción de palabras complejas sea posible.

La combinación de gesto palabra corresponde a una etapa de transición entre la etapa de una, a dos o tres palabras según un estudio realizado por McEachern y Haynes.

 

Entre los 24 a 36 meses (2 a 3 años),

🔹Comienzan a desarrollar la articulación de palabras, usa nombres para llamar a las cosas, con frecuencia usa la palabra “no” “mira” “que es eso”.

🔹Comprende aproximadamente 500 palabras. Produce entre 10 a 30 palabras y elabora algunas frases de dos palabras.

🔹Usa el juego simbólico.

🔹Llama la atención y es capaz de dar, mostrar y pedir, conoce algunas partes de su cuerpo.

 

Entre 3 a 4 años,

🔹Elabora preguntas.

🔹Aprende canciones y aumenta la interacción en el juego con otros niños.

🔹Elabora preguntas, la más frecuente ¿Por qué?.

🔹Conoce colores, entiende opuestos y comienza a establecer comparaciones.

🔹Otras personas, fuera del entorno del hogar, entienden su lenguaje.

🔹Dice su nombre, dice que no le gusta, cuando quiere oponerse a alguna cosa.

Cuando encontramos una alteración en estos hitos del desarrollo del lenguaje del niño, podemos considerar un retraso en el proceso madurativo del lenguaje, que puede deberse a un retraso de origen biológico u orgánico que lo debe valorar un logopeda.


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😭Se entiende por Bullying a la intimidación a través del abuso continuo y deliberado de
poder con la intención de causar daño físico, social y / o psicológico.

En los casos de Bullying infanto juvenil podemos encontrar algunas características añadidas a la edad, lenguaje y comunicación que pueden aumentar la complejidad del acoso.

Un gran número de niños prefieren callar, por sentirse avergonzados
(adolescentes) o no saber explicar lo que pasa (menores de 7 años). Otro importante número de niños sienten temor al enfrentamiento que pueda tener sus padres con el acosador y piensan que empeorarán las cosas.

👨‍👨‍👧Facilitamos a los padres una guía para ayudarles a identificar si su hijo está siendo acosado, acciones inmediatas que deben realizar cuando descubres que tu hijo está siendo acosado y algunas estrategias para trabajar con tus hijos el manejo del Bullying.

Si estás interesado en la guía👇

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Os detallamos algunos signos de alarma para identificar problemas de habilidades sociales infanto – juvenil y que servirá para ayudaros a ayudarles.

¿Crees que tu hijo tiene problemas de Habilidades sociales?

Las habilidades sociales son la forma natural en que niños y adolescentes hacen amigos, se comunican, interactúan con sus iguales y mayores. No se debe confundir la habilidades sociales con ser introvertido o extrovertido. Un niño puede ser introvertido pero puede tener la capacidad de hacer pocos amigos y compartir con su circulo más estrecho sus sentimientos.

Es importante dejaros claro que los signos de alarma no quiere decir que vuestro hijo tenga un problema definido, sino que quizás necesita ser valorado por un especialista para que os de algunas pautas para mejorar sus habilidades sociales.

  • NIÑOS DE 3 A 5 AÑOS

Interacción y juego

A menudo parece estar solo, “en su propio mundo”, o “haciendo lo suyo”, incluso alrededor de otros. (Esto solo es de preocupación si es más de lo esperado, dada su edad y nivel de desarrollo).

Da la espalda a los demás con  mucha frecuencia.

No hace contacto visual mientras interactúa.

Evita a los demás a menudo.

Utiliza a los demás de forma funcional pero impersonal. Un ejemplo sería llevar a un adulto de la mano al baño, a la cocina o a la habitación, sin reconocer el rostro del adulto con una sonrisa o mirada.

No parece tener adultos favoritos (como mamá o papá).

Abraza o toca a los demás en raras ocasiones, o con poco contacto físico o emocional.

A menudo es rechazado por otros niños y viceversa.

Tiene problemas importantes para aprender a interactuar con otros niños, hermanos o adultos, más allá de lo que cabría esperar para su edad o nivel de desarrollo.

Emociones y comunicación

No intenta comunicarse con los demás, ni siquiera con gestos o sonidos.

Parece emocionalmente desconectado de los demás. Por ejemplo, responde a las sonrisas de los demás con una mirada en blanco, NO HAY EMOCIONES.

Si habla, no usa ni recuerda los nombres de familiares o compañeros. (El uso de nombres mal pronunciados es común y no es motivo de preocupación).

  • NIÑOS DE 6 A 12 AÑOS

Interacción –  juego y tiempo libre

Pasa la mayor parte del tiempo solo (actividades del patio, recreos aula).

Tiene intereses inusuales como por ejemplo estar al corriente del clima, tiempo, horarios de llegada y salida de trenes.

Ha comenzado a participar en comportamientos de tiempo libre que le preocupan. Pasa una cantidad excesiva en actividades solitarias con los juegos de móviles o consolas de videojuegos.

Tiene una relación nula con los niños de su clase y nunca quiere realizar trabajos en grupo.

Evita a los demás con frecuencia, quizás diciendo que “no le importa” hacer amigos o pasar tiempo con los demás.

Quiere llamar la atención siendo muy sociable y en el intento de socializar fracasa, porque no sabe como llegar a sus iguales. Lo que le lleva a estar desconectado de los intereses  sociales acorde con la edad cronológica.

Tiene un solo amigo o ninguno.

Repele a los nuevos “amigos potenciales” que conoce.

Acepta “amigos” que lo tratan mal o que tienen problemas sociales importantes.

Ha sido intimidado.

No es aceptado por sus compañeros en la escuela ni en ningún otro lugar.

Rechazado por “amigos potenciales” que están siendo influenciados por otros en el grupo de compañeros.

habilidades sociales

Emociones 

Se vuelve extremadamente ansioso, tiene ataques de pánico o experimenta ansiedad social con otras personas.

Muestra confusión sobre cómo hacer amigos o responder a otras personas.

Muestra tristeza por las dificultades sociales.

Enfadarse o enojarse con demasiada facilidad con los demás, convirtiendo pequeños problemas en batallas más grandes.

Muestra poca o ninguna empatía hacia los demás.

Habilidades sociales

Muestra habilidades sociales extrañas, como tratar de “acariciar” a otros o tocar su cabello.

No sigue reglas sociales tácitas. Por ejemplo, se para o camina demasiado cerca, se hurga la nariz en la mesa del comedor de la escuela o abraza a la gente indiscriminadamente.

Intenta hacer amigos de formas rudimentarias e ineficaces. Por ejemplo, se acerca y dice “¿Serás mi amigo?”

Parece centrado en sí mismo, con poca consideración por los demás.

Parece no saber cómo seleccionar a los amigos adecuados y desconfiar de los extraños. Por ejemplo, está dispuesto a aceptar a cualquiera como amigo de inmediato.

Muestra comportamientos sociales extraños o no deseados, como aullar como un lobo, agarrar a otros niños o gritar.

Ha intimidado o se ha vuelto físico con otros.

Actúa como el “payaso de la clase” como forma de ser incluido.

“Mentiroso” a otros o es demasiado preciso, como corregir a otros en la hora exacta.

Es inflexible o tiene dificultades con las transiciones.

Necesita ayuda con las habilidades básicas de interacción social, como cómo hacer amigos, conocer a otros, unirse a otros en el juego, resolver problemas o tener conversaciones mutuas.

Tiene un diagnóstico de autismo, PDD, síndrome de Asperger u otra discapacidad que incluye dificultad con las habilidades sociales.

Lenguaje y comunicación:

Se niega a hablar en el parque o escuela, solo habla en casa con sus padres o adulto cercano de confianza.

Discute a menudo con los demás (más allá de lo típico con sus hermanos).

Habla sin cesar sobre el propio tema, sin comprobar si el oyente está interesado.

Se olvida de hacer preguntas al oyente.

Habla sobre temas que otros encuentran “aburridos”, como videojuegos, muñecos de acción, trenes o el tiempo.

Elige temas de conversación que son inmaduros para la edad y el nivel de desarrollo de sus compañeros.

Entra en demasiados detalles.

No lee señales no verbales de que el oyente está aburrido, desinteresado o que quiere cambiar de tema.

Pensamiento y aspecto cognitivos

Muestra percepciones imperfectas, rígidas o extremas como: “Ese niño siempre me quiere hacer daño”, “El profe me odia”, “Soy un idiota”,  “Todos en la escuela son malos”.

Parece tener pocas habilidades para resolver problemas.

Parece no darse cuenta de cómo lo perciben los demás.

No ajusta su comportamiento basándose en las consecuencias de sus elecciones o acciones en los demás.

Muestra el pensamiento “en blanco y negro”; por ejemplo, insiste en que solo hay una forma de hacer algo, o que la gente está bien o mal. No puede percibir o reconocer “tonos de gris”.

QUÉ ES LO QUE SUELE PREOCUPAR A LOS PADRES

¿Qué su hijo no tenga suficientes amigos?

¿Le preocupa que su hijo no exhiba habilidades básicas de interacción social?

¿Le preocupan las respuestas emocionales de su hijo a los demás?

¿Observa que las habilidades de conversación de su hijo son extremadamente extrañas o centradas en sí mismo?

¿Se estremece cuando ve a su hijo interactuar con los demás?

¿Ayuda con frecuencia a su hijo a interactuar con otros niños de su edad, más allá de lo que cree que debería ser necesario?

¿Se encuentra defendiendo el comportamiento social de su hijo ante sus amigos, familiares, vecinos o la escuela?

¿Trate de “administrar” la vida de su hijo entre bastidores, para que su hijo tenga una vida social más exitosa?

Si os sentís identificado con los signos de alarma ante la falta de habilidades sociales y piensa que su hijo tiene mucho de los comportamientos de la lista en los aspectos de interacción, juegos, emociones, lenguaje, comunicación y pensamiento; considere buscar ayuda. Muchos niños pueden aprender estas habilidades, si se les enseña de manera que puedan comprenderlas.


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Los síntomas del trastorno autista varían de un niño a otro, pero se encuentran dentro de tres áreas:

  • Deterioro de la actividad social
  • Dificultades de comunicación
  • Conductas repetitivas y estereotipadas

Un niño con autismo requiere terapia logopédica. De estas tres, el logopeda es el encargado de trabajar el área de la comunicación, y por ende las alteraciones que en ella se manifiestan.

A continuación, podemos observar que dificultades podemos encontrar:

Problemas en la relación social del niño Problemas cualitativos de la comunicación
Se manifiestan en cuestiones como:

  • Alteraciones en conductas no verbales (contacto ocular, expresión facial, posturas corporales, gestos, etc.).
  • Dificultades para desarrollar relaciones sociales con iguales o adultos.
  • Ausencia de conductas destinadas a la comunicación, tal como señalar o compartir objetos de interés.
  • Falta de reciprocidad emocional.
  • Inexistencia de lenguaje oral, o retraso significativo en la adquisición del mismo.
  • Escasa capacidad para iniciar o mantener una conversación.
  • Empleo estereotipado o repetitivo del lenguaje.
  • Falta de imitación y de juego social.

La variedad de los déficits en los casos diagnosticados como autismo es muy elevada. Como consecuencia, la variabilidad de los problemas logopédicos asociados también es muy importante.

Esto va a provocar que dos niños que hayan recibido el mismo diagnóstico, puedan presentar alteraciones muy distintas en la comunicación y el lenguaje.

Los problemas logopédicos más habituales son los siguientes:

Nivel fonológico y fonético

  • Ausencia total de lenguaje expresivo sin causa explicable (mutismo).
  • Emisiones sin sentido ni significado.
  • Dificultades en la pronunciación de fonemas.
  • Alteraciones de la prosodia, el ritmo y la fluidez del habla.
  • Dificultades para la discriminación de fonemas.
Nivel léxico-semántico

  • Limitaciones en el vocabulario expresivo y receptivo.
  • Déficits en el establecimiento de relaciones semánticas entre palabras del vocabulario.

Nivel morfo-sintáctico

  • Pobreza gramatical.
  • Dificultades con todos los elementos morfosintácticos.
  • Problemas para seguir órdenes sencillas.
  • Dificultades para comprender enunciados.
Nivel pragmático

  • Ausencia de comunicación.
  • Escasa atención al lenguaje (incluso al nivel de sordera central).
  • Ecolalias: repeticiones de palabras y frases sin sentido comunicativo.
  • Dificultades para señalar o pedir con gestos.
  • Falta de intencionalidad.
  • Unidireccionalidad en las conversaciones.
  • Alteraciones en el lenguaje no verbal.
  • Dificultades en los usos del lenguaje (frases hechas, fórmulas sociales, etc.).
  • Problemas para comprender la intención del lenguaje.
  • Dificultad para hacer inferencias.
  • Dificultad para comprender el lenguaje figurado (metáforas)

Como puede observarse, las características esenciales del trastorno del espectro autista –TEA–, son problemas de lenguaje a nivel estructural. Tal como, la pronunciación, la falta de construcciones adecuadas, etc. Pero también el nivel pragmático está muy afectado debido a un escaso interés comunicativo, aunado a la presencia de emisiones no funcionales.

Finalmente, un niño con autismo requiere terapia logopédica y el tratamiento es esencial para promover la comunicación entre el niño y su entorno. La intervención ha de ser individualizada en cada caso, ya que no hay dos niños con las mismas características.

Pide hora de Valoración para logopedia
Teléfono : + 34 930074371 y 622323420
Email: info@e-therapykids.com
Clos de San Francesc 3


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¿Cuál es la cantidad adecuada de tiempo frente a una pantalla para los niños, si corresponde? ¿Cómo moderamos su uso? ¿Cuáles son los beneficios y la importancia del tiempo frente a la pantalla ya que también son significativamente complementarios en algunas actividades? 

  • Las investigaciones han demostrado que los niños que pasan demasiado tiempo frente a las pantallas corren el riesgo de tener problemas de salud como obesidad y problemas de postura.
  • El número de niños miopes casi se ha duplicado durante los últimos cinco años, lo que se ha atribuido al uso de pantallas.
  • Ha habido una correlación entre el tiempo de pantalla excesivo y los niveles reducidos de disfrute en otras actividades, como el ejercicio al aire libre y el juego imaginativo.
  • Muchos niños que pasan más tiempo con dispositivos electrónicos han informado que se sienten menos enérgicos y en forma.

Por otro lado, los beneficios y la importancia del tiempo frente a la pantalla son igualmente significativos. 

  • Para empezar, la alfabetización digital es fundamental en muchas carreras profesionales.
  • El uso de la tecnología digital seguirá aumentando el impulso en los entornos educativos, por lo que una buena comprensión de estas tecnologías probablemente se relacionará con un mejor rendimiento académico.
  • Se ha demostrado que el tiempo frente a la pantalla funciona bien como sedante y para calmar a los niños en situaciones que provocan ansiedad, como antes de una cirugía.
  • Algunos aspectos de los programas digitales interactivos pueden permitir un mayor aprendizaje, especialmente en niños con dificultades de aprendizaje.

Entonces, dada la prevalencia y la dependencia del tiempo de pantalla en todas las facetas de la sociedad, como con tantas otras cosas, ¿no es mejor dejar que los niños comprendan estos dispositivos cuando son pequeños? 

La clave de este dilema, como todo, es el equilibrio, la coherencia y la moderación. 

Es poco práctico e increíblemente difícil limitar por completo el uso del tiempo de pantalla en los niños. 

Pero puede establecer parámetros en torno a su uso para mitigar los riesgos y maximizar los beneficios. 

Algunos consejos: 

  1. Establezca reglas para ‘situaciones sin tiempo frente a la pantalla’, como a la hora de comer, en la cama, antes de la escuela o en el automóvil. Estos momentos deben utilizarse para hablar con sus hijos, hablar sobre su día, prepararse para su día y descansar, no para deslizar, mirar y hacer tapping.
  2. Trate de establecer límites diarios; está bien superar estos límites de vez en cuando sea necesario, pero trate este tiempo extra como un privilegio y no como un hecho.
  3. Combine el aprendizaje con el tiempo frente a la pantalla. Limite el uso de juegos o videos simples y reemplácelos con aplicaciones o programas con alguna base educativa.
  4. Asegúrese de que el tiempo frente a la pantalla no tenga prioridad ni reemplace otras actividades importantes, como el ejercicio, las actividades al aire libre o la lectura.
  5. Cree «zonas horarias sin pantalla”, especialmente dormitorios para niños pequeños. Si la pantalla digital va a consumir su atención, al menos permíteles hacerlo en la sala de estar o en un entorno familiar, en lugar de hacerlo de forma aislada en su habitación.
  6. ¡Participad juntos en el tiempo frente a la pantalla! Las investigaciones muestran que usar aplicaciones o jugar juegos digitales juntos puede ser beneficioso, ya que fomenta el diálogo y la conversación, un elemento vital en el desarrollo de las habilidades verbales.
  7. Cree una política de registro, los teléfonos, tabletas y computadoras portátiles deben retirarse de la habitación por la noche para frenar los trastornos del sueño y el insomnio. Cree un plan para registrar los dispositivos a una hora determinada por la noche y salir por la mañana.
  8. Establezca zonas libres de pantallas: las comidas, las salidas familiares y las reuniones sociales son ejemplos de momentos en los que las comprobaciones frecuentes afectan negativamente las relaciones. Establezca límites para el uso de la pantalla en estos ajustes y cúmplalos.
  9. Modele límites saludables: cuando los padres están pegados a sus teléfonos, los adolescentes aprenden que este es un comportamiento apropiado. Cíñete a los límites  que establezcas.

 

¿Qué hago si mi hijo adolescente no puede dejar de usar el teléfono? 

Si sospecha que su hijo tiene un trastorno del comportamiento causado por el uso excesivo de teléfonos inteligentes está afectando negativamente el funcionamiento diario de su vida diaria, busque ayuda. 

  • La terapia cognitivo-conductual puede ayudar a su adolescente a cambiar los pensamientos y comportamientos desadaptativos en pensamientos saludables y positivos.
  • La terapia de proceso individual puede ayudar a los adolescentes a reconocer y trabajar con sentimientos y experiencias que contribuyen al uso problemático.
  • Practica la atención plena Mindfulnes para controlar los impulsos.
  • Practique estrategias de afrontamiento adaptativas como el ejercicio, la respiración profunda y la relajación muscular progresiva.

Consulta con nuestros psicólogos especialista y solicita una valoración para evaluar la conducta de tu hijo o hija y daros pautas para trabajar desde casa en el entorno familiar y escolar. 

 

Departamento de psicología Infanto -juvenil

 


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¿Cuándo las pantallas pasan de ser una distracción a convertirse en un trastorno o un problema de salud emocional? 

Existe una variedad de bibliografía en investigaciones relacionadas al uso y tiempo de las pantallas de niños y adolescentes. Lo vemos en las noticias, lo escuchamos en la radio, lo leemos en los periódicos, pero ¿nos hemos sentado a pensar o a reflexionar como padres sobre tiempo que pasan nuestros hijos frente a dispositivos electrónicos como tabletas, móviles y consolas? 

La gran mayoría de los niños se entretienen y aprenden con las pantallas y no necesariamente tiene que generar conductas patológicas o dañinas si sabemos establecer límites apropiados respecto al uso y al tiempo. Es importante comprender lo que hacen vuestros hijos en línea, es importante enseñarles a sentirse seguros de que están participando en tareas de desarrollo correctas en internet y en la vida real. 

Para que podáis entender cuando la exposición excesiva a la pantalla pasa a ser patológica os explicamos un poco los significados de una adicción o un trastorno de la conducta generado por este uso excesivo de las pantallas. 

Algunos investigadores hablan de la adicción a las pantallas. La adicción se refiere a una amplia gama de comportamientos compulsivos. El comportamiento pasa de normal a adictivo cuando se convierte en un hábito incontrolable. Una vez que se convierte en adicción, ese hábito puede tener consecuencias negativas y dañinas. 

Técnicamente, no existe la adicción a Internet o al teléfono. Algunos en la comunidad psiquiátrica han propuesto un nuevo trastorno llamado trastorno de los juegos de Internet, para reconocer patrones poco saludables de juego.  

Eso significaría una cantidad de tiempo de pantalla que no solo es más de lo que los padres se sienten cómodos, sino que excluye otras actividades apropiadas para su edad, como socializar, practicar deportes, trabajar en la escuela, incluso la higiene y el sueño. 

Por otra parte, existe amplia evidencia de que el uso intenso de las redes sociales se correlaciona con un aumento de la ansiedad y la depresión, a medida que los adolescentes, especialmente las niñas, se comparan desfavorablemente con sus compañeros y se preocupan por perderse de la acción. 

Numerosas investigaciones entre ellas la de Domingues-Montanari, S. (2017). “Efectos clínicos y psicológicos de una pantalla por uso excesivo de tiempo en niños”, nos demuestra que el juego excesivo como por ejemplo pasar dos tercios o más del tiempo libre se correlaciona con resultados negativos de salud mental, incluida una mayor incidencia de ansiedad, depresión y consumo de sustancias. 

Expertos en la salud mental infanto juvenil notan que la atención constante a los dispositivos se produce a costa de otras actividades que, en última instancia, son más valiosas e importantes desde el punto de vista del desarrollo. 

 “Nuestros cerebros están programados para que les gusten las cosas que son novedosas y estimulantes, y el teléfono conquista eso”, señala el Dr. Cruger. “Es más fácil entretenerse revisando el teléfono constantemente o jugando algún video juego, que con tareas que requieren más esfuerzo mental, aunque en última instancia son más gratificantes para mucha gente”. 

¿Cómo podemos reconocer los padres conductas patológicas derivadas del uso excesivo a los dispositivos electrónicos tablets, móviles, consolas, ordenadores?  

Cell-phone-internet-addiction. Katie Hurley, LCSW: “ Un informe de 2016 publicado en Frontiers in Psychiatry sugiere utilizar los criterios del DSM-5 para el juego compulsivo y el abuso de sustancias para medir el uso problemático de teléfonos inteligentes. Si bien el uso problemático de teléfonos inteligentes no se define como una adicción, puede evaluarse como un trastorno del comportamiento. 

Con este modelo, los síntomas potenciales pueden incluir los siguientes: 

  • Uso consciente en contextos prohibidos o situaciones potencialmente peligrosas (por ejemplo, enviar mensajes de texto mientras se conduce)
  • Uso excesivo que causa conflictos con la familia; retirarse de eventos familiares o compartidos a favor del uso de teléfonos inteligentes
  • Efectos negativos en el funcionamiento escolar, familiar, social o emocional
  • Uso excesivo continuado a pesar de los efectos negativos
  • Comprobación impulsiva, frecuente y constante del teléfono, incluso en ráfagas cortas (siente una gran necesidad de comprobar cada pocos minutos)
  • Insomnio o alteraciones del sueño relacionadas con controles frecuentes
  • Urgencia excesiva o necesidad de estar conectado
  • Aumento del uso para lograr satisfacción o contrarrestar el estado de ánimo disfórico (triste)
  • Necesita responder de inmediato a mensajes y alertas.
  • Mayor ansiedad y / o irritabilidad si el teléfono no está accesible
  • Sensación de malestar cuando no se puede usar el teléfono.”

 

Entonces, es importante que consideremos los siguientes signos de alarma ante una posible dependencia digital:  

  1. Falta de interés en otras actividades.

¿Mi hijo o hija ha dejado de disfrutar o buscar las otras cosas que solía disfrutar? 

¿Prefiere estar más tiempo en la pantalla sobre cualquier otra actividad de ocio? 

  1. Distracción constante por la tecnología.

¿Puedes comunicarte con ellos cuando están usando dispositivos digitales o pasan de ti y no te prestan la atención? 

¿Están siempre esperando ansiosamente hasta la próxima vez que puedan conectarse? 

  1. Comportamiento problemático cuando no se puede acceder a dispositivos digitales.

¿Tiene rabietas excesivas o mal comportamiento cuando no pueden acceder a sus teléfonos o tabletas? 

¿Se vuelve agresivo/a o actúan fuera de lugar? 

  1. Hablar constantemente de «tiempo frente a la pantalla».

En ocasiones en las que no utilizan pantallas, ¿se refieren a ellas con frecuencia, de una forma u otra? (Como hablar de cosas que han visto o hecho en línea). 

  1. Síntomas de abstinencia.

¿Parece ansioso, angustiada o molesto cuando no pueden acceder a sus dispositivos? 

¿Y luego están más tranquilos una vez que pueden usarlos? 

Si su hijo presenta alguno o la mayoría de estos síntomas, puede ser necesaria una intervención. 

Al igual que cualquier otra adicción o trastorno del comportamiento, estas cosas se tratan mejor y con más éxito lo antes posible, y no hay mejor momento para eso cuando todavía son niños y tú sigues siendo el jefe. 

Al establecer hábitos saludables para el tiempo frente a la pantalla mientras son pequeños, será mucho más probable que sus hijos transfieran estos hábitos a la edad adulta y naveguen por el mundo digital de una manera más consciente y productiva. 

Si quieres hablar con un profesional no dudes en escribirnos y estaremos encantados de ayudarte.

 


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Los bebés y niños pequeños generalmente desarrollan habilidades de comunicación de una manera razonablemente predecible. Vemos bebés canturreando y gorgoteando alrededor de 4 meses, balbuceando con el mismo sonido alrededor de 7 meses (ej. Bababa, dadada), balbuceando con sonidos variados alrededor de 9 meses (ej. Bagagada), primeras palabras surgiendo alrededor de 12 meses, y combinaciones de palabras simples alrededor de 24 meses (p. ej. papá va, no pelota, más leche mami). 

A menudo, a los padres les preocupa que sus hijos no estén cumpliendo con estos  hitos lingüísticos y que estén «detrás» de otros niños de su edad.Es importante que estos hitos del lenguaje se tomen como pautas aproximadas a medida que los niños se desarrollan a diferentes ritmos, y hay un amplio alcance de lo «normal» cuando se trata del desarrollo del lenguaje. Aun así, a muchos padres les resulta difícil no preocuparse por el desarrollo del lenguaje de sus hijos. Aquí es donde la ‘Estimulación temprana del lenguaje’ puede ser de ayuda. 

 La estimulación temprana del lenguaje se refiere a una variedad de técnicas que los padres y cuidadores pueden usar para alentar a sus hijos a usar el lenguaje. 

 Algunas pautas que podrían ser útiles para ayudaros a estimular el lenguaje de vuestros hijos.

  • Use “hablar con usted mismo ”. Narrar sus actividades diarias para su hijo a medida que avanza . Puede parecer gracioso hablar con su hijo antes de que pueda responder, ¡pero están escuchando! Por ejemplo, diga «¡Ahora te estoy poniendo un pañal nuevo!» Durante el cambio de pañales, o «¡Estoy haciendo una sopa de verduras para la cena!» En la cocina. Necesitan escuchar los diferentes sonidos del habla y asociar las palabras que usted dice con lo que ven que hace. Los niños normalmente aprenden la comprensión del lenguaje a un ritmo más rápido que el aprendizaje de la producción del lenguaje. Pueden entender mucho más de lo que pueden decir. Algunas investigaciones muestran que los bebés pueden entender muchas palabras a los 7 meses de edad y «practicarlas en el cerebro».

 

  • Etiquete lo que hace un niño y los objetos de interés para ellos. Esto se llama «conversación paralela». Por ejemplo, diga, “¡Encontraste la pelota!”, Cuando alcanzan la pelota. Use frases sencillas para acciones, como decir «abrigos!» Cuando esté listo para salir.  

 

  • Para los niños menores de 1 año, puede hablar con ellos a menudo y repetirles sonidos sencillos, dejándolos mirar su boca mientras lo hace . Repetir sonidos como «ba ba ba ba» o «da da da da da da» descompone el lenguaje en una forma mucho más simple para ellos. Esto puede venir imitando los sonidos que hace su hijo. 

 

  • Lea libros con su hijo, a partir de una edad temprana . Ayúdalos a aprender que los libros son maravillosos y divertidos. Use libros gruesos de cartón que sean menos frágiles para los niños pequeños y déjelos manejarlos. ¡Es posible que quieran que una cierta historia se lea una y otra vez! 

 

  • Cantar canciones y enseñar rimas infantiles a los niños son herramientas valiosas de aprendizaje debido a la repetición de sonidos . Los niños pueden aprender canciones a una edad temprana. ¡La música puede enseñarles vocabulario, rimas, matemáticas, habilidades sociales y entre otras cosas! 

 

  • Hable sobre las cosas que puedan interesar a su hijo/a. Aprenderán más a medida que uses palabras para contribuir a lo que ya están jugando o para mostrar capacidad de respuesta.

 

  • Cuando un niño comienza a hacer frases de una o dos palabras como «¡Perro!». Expande sus palabras agregando detalles y estructura de la oración . Diga, por ejemplo, “¡Sí, ese es el perro del abuelo! ¡Es pequeño! 

 

Entonces, ¿Cómo podéis ayudar a vuestro bebé o niño pequeño a desarrollar las habilidades del lenguaje a un ritmo adecuado? 

¡Habla con ellos y habla mucho! Cuanto más los involucre en el uso del lenguaje, más fácil y rápidamente  será su desarrollo.

 

Departamento de Logopedia


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Muchas veces los padres tendemos a confundir poner límites a la manera de ser y actuar de nuestros hijos, con ser malos padres, padres restrictivos y poco positivos; una afirmación muy lejos de la realidad.

Lo cierto es que, así como los adultos necesitamos reglas para funcionar, los niños también las necesitan. Los límites nos dicen hasta donde podemos llegar. Las sociedades funcionan con normas y reglas que permitan la buena convivencia entre las personas, familias, empresas y escuelas.

Los límites son una parte natural de la vida y tener pautas de comportamiento ayuda a los niños a aprender a manejarse en diferentes situaciones. Las reglas proporcionan el marco de actuación para que los niños comprendan lo que se espera de ellos en casa, con amigos y en la escuela. Si bien los padres saben que este tipo de estructura es importante, a menudo es difícil establecer y mantener reglas en el hogar.

Cada familia deberá adaptar las reglas o límites generales al caso concreto, teniendo en cuenta las capacidades específicas de vuestros hijos. Un niño con una dificultad de salud asociada también debe tener reglas y límites adaptados a su nivel de comprensión.

Muchos padres se sienten culpables cuando establecen límites. No quieren conflictos cuando su hijo tiene una rabieta derivada de una corrección o un “NO”.

Es difícil decir que no, sobre todo cuando hemos tenido un mal día en el trabajo, o acabamos una semana llena de obstáculos.  Imaginaros que vamos al supermercado a comprar y cuando pasamos por el pasillo de las galletas, vuestro hijo os pide más de diez tipos de galletas, chocolates o chuches. Hay muchas ocasiones en las que es más fácil decir que SÍ, para tener un poco de tranquilidad y no tener que soportar un berrinche del niño. Estos son los momentos para recordar lo importante que es para los niños tener los límites claros y consistentes.

Si las reglas son claras y los niños saben lo que se espera de ellos, no solo aprenden a regular su propio comportamiento, sino que también aprenden cuáles son los valores de su familia.

Esto no sucede de la noche a la mañana. Cuando comenzáis a establecer reglas y límites; y aclararlas constantemente a lo largo del tiempo, incluso en contra de sus expectativas, estáis dando a vuestros hijos herramientas para superar los desafíos emocionales y de comportamiento habituales en todas las etapas de su desarrollo.

Es muy difícil y duro gestionar el establecimiento de límites en todo momento y en todas las circunstancias. Sin embargo, es muy importante, entender que, para proteger a vuestros hijos, les enseñéis los siguientes valores:

  • A cuidar sus propias cosas, porque representan el valor del esfuerzo y del trabajo;
  • A respetar y cuidar a otras personas;
  • A entender la importancia del sueño y el descanso para el bienestar físico y emocional
  • Y por último la importancia de comer en las horas adecuadas y de forma equilibrada.

Los otros límites que podamos establecer dependerán de lo que sea más importante para vosotros como familia. Si bien el principio rector sigue siendo el mismo («Una buena noche de sueño es importante»), los detalles (la hora real de dormir) cambiarán con el tiempo a medida que vuestro hijo se desarrolle física y emocionalmente. Otras situaciones importantes a considerar, es el tiempo frente a la pantalla y teléfonos sin supervisión del adulto y la elección de alimentos. El conseguir unos hábitos saludables en estos temas desde muy pequeños, les ayudará en su futuro. A medida que los niños maduran y se convierten en adolescentes, estos límites se convierten en una herramienta para ayudarlos a convertirse en adultos responsables, especialmente cuando se ven desafiados por la presión de sus compañeros y del medio.

Todo comienzo es difícil, sin embargo, cuando tengáis clara la importancia de los límites para la salud mental de vuestros hijos os aseguro que la convivencia familiar y rutinas diarias serán mucho más sencillas.

Deberíais comenzar por:

  • Explicar a vuestros hijos cuales son las reglas y los límites. Saber porque existe un límite y razonar sobre el mismo, puede facilitar su respeto.
  • Las reglas deben ser fáciles y sencillas de entender, con un lenguaje claro y directo.
  • Es importante evitar las contradicciones y ser consistente, ya que ayuda a vuestro hijo a seguirlas.
  • Podéis trabajar junto a vuestros hijos en el establecimiento de las normas de casa y que ellos piensen en opciones. Esto les ayudará a desarrollar la competencia de la toma de decisiones y el cumplimiento de las mismas.
  • Es importantísimo evitar las recompensas materiales (juguetes, móviles, caramelos, bollería etc,..) ya que esta situación  va a provocar que se respeten las reglas únicamente porque hay una recompensa material y no porque entiendan la importancia de la norma o la regla.
  • Es importante elogiar sus acciones positivas, con frases positivas.
  • Hablar sobre él porque existen ciertas reglas, les ayuda a comprender las razones de su existencia y las consecuencias de no seguirlas.

La mayoría de los límites no son inalterables durante todo el desarrollo del niño, sino son un conjunto de expectativas en evolución que reflejan el desarrollo de vuestros hijos y que se tendrán que adaptar su nivel de madurez.

Los niños tienden a querer lo que quieren cuando lo quieren, por lo que es posible que sea un desafío para todos vosotros. No os rindáis, podéis hacerlo. Debéis estar preparados para decirle «NO» a vuestro hijo con bastante frecuencia durante el proceso y explicar el por qué no pueden hacer algo en lugar de simplemente decirles que no; vuestro hijo aprenderá que puede confiar en vosotros, para hacer lo que le decís, porque es razonable para ellos.

 

Yarubay Rebeca Linares Castellanos

Madre, Socióloga.


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¿Qué es la leucomalacia periventricular en niños?

Es el reblandecimiento del tejido cerebral blanco cerca de los ventrículos. Los ventrículos son cámaras llenas de líquido en el cerebro. Estos son los espacios en el cerebro que contienen el líquido cefalorraquídeo (LCR). La sustancia blanca es la parte interna del cerebro. Envía información entre las células nerviosas y la médula espinal, y de una parte del cerebro a otra.

Tiene un pico de prevalencia a las 24-32 semanas de gestación y en aquellas con peso < 1500 g, sin embargo, no es infrecuente en recién nacidos a término sometidos a insultos isquémicos hipóxicos.

Los síntomas Iniciales

  • Retrasos anormales en el desarrollo (no alcanzar los hitos del desarrollo).
  • Control corporal notablemente pobre.
  • Espasticidad, contracciones o rigidez de los músculos (generalmente en las piernas).
  • Deterioro de la visión y falta de control ocular.

 

Síntomas a largo plazo

  • Diplejía espástica,
  • Déficits motores,
  • Déficits cognitivos,
  • Déficits visuales
  • Déficits conductuales/atencionales.
  • Aunque las convulsiones clínicas son raras, pueden verse en formas severas de la leucomalacia periventricular.

¿Qué especialidades médicas y terapéuticas deben hacer seguimiento después del alta hospitalaria del bebe?

El seguimiento inicial lo debe realizar un equipo multidisciplinar compuesto por un pediatra, neurólogo pediátrico, fisioterapeuta, terapeuta ocupacional, especialista en desarrollo y oftalmólogo.

¿Cuál es el pronostico de un bebe afectado con leucomalacia periventricular?

La neuroplasticidad es la capacidad de las neuronas y su red en el cerebro para cambiar sus conexiones y comportamiento en respuesta a nueva información, estimulación sensorial, desarrollo, daño o disfunción.

La exposición a un entorno sensorial enriquecido, la fisioterapia, la terapia ocupacional y una dieta nutritiva se asocian con mejores resultados cognitivos, físicos y un mayor crecimiento cerebral en bebés con daño cerebral perinatal.

Es difícil hablar de un pronóstico cerrado y definitivo a los padres, porque cada niño con su clínica es un caso particular.
Sin embargo lo que si podemos decir a los padres es que:
🙌«La mejora en los resultados a largo plazo es a menudo el resultado de la terapia física y cognitiva (y amar a su hijo con todo lo que tiene)»
☝¿La clave? La estimulación temprana – preventiva del bebe y apoyarse en equipos interdisciplinares.
Si quieres información acerca de nuestros programas de atención integral  temprana no dudes en escribirnos y estaremos encantados de ayudaros.


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LOGOPEDIA NEONATAL.. LA GRAN DESCONOCIDA A NIVEL SOCIAL, PERO TAN NECESARIA EN MUCHOS CASO

Es normal que la profesión del logopeda se asocie a trastornos de la comunicación, y por ello es difícil entender qué trabajo puede realizar un logopeda en la atención neonatal. La logopedia neonatal es un área de especialización centrada en trabajar con neonatos, ya sean prematuros o nacidos a término, y durante sus tres primeros años de vida, en los cuales puede haber alguna dificultad en relación a su alimentación y posibles disfunciones orales, reflejos adaptativos y protectores, …

El principal objetivo de un logopeda neonatal se centra en mejorar y estabilizar la alimentación del bebé de manera que constantemente estará evaluándolo y reprogramando diferentes objetivos en el tratamiento, ya que los cambios a nivel evolutivo en su desarrollo son muy rápidos y constantes.

Uno de los puntos fuertes es trabajar de forma muy unida con la familia mediante el acompañamiento, para reducir así las conductas de estrés y miedos que puedan surgir durante este periodo.

Durante esta etapa, y sobretodo si el neonato está hospitalizado en una Unidad Neonatal (UCIN), es muy importante el trabajo de todo el equipo multidisciplinar para garantizar el desarrollo óptimo y el buen aprendizaje por parte de los padres para una posterior alimentación y cuidados seguros en el hogar tras el alta. El logopeda neonatal será también uno de los profesionales que acompañará a la familia durante todo el proceso tras el alta hospitalaria, haya requerido hospitalización en UCIN o no, cuando el neonato continúa presentando algún tipo de dificultad en la alimentación.  Además, dará apoyo en la lactancia materna y las posibles dificultades que puedan aparecer cuando la familia desea alimentar a su hijo mediante ésta.

Existe la falsa creencia que únicamente los recién nacidos prematuros (con menos de 37 semanas de edad gestacional) o los que presentan una dificultad respiratoria u otros tratamientos especiales, son los que necesitan la figura del logopeda neonatal pero no solamente nos encontramos con éstos.

Cuando un niño nace, gracias a los reflejos primitivos (búsqueda, protrusión lingual y succión entre otros) se consigue alimentar. Según la OMS, la alimentación con leche, ya bien sea materna o de fórmula, ha de ser exclusiva hasta los 6 meses de edad, siendo ésta leche materna o leche de fórmula. El proceso de alimentación del niño, ya sea mediante amamantamiento o alimentación con biberón, se conoce como “proceso de coordinación succión-deglución-respiración”. El niño realiza un número determinado de succiones (racimos) para, seguidamente, realizar una apnea para realizar la deglución y volver a respirar. Este proceso implica la integración de múltiples vías, tanto eferentes como aferentes del sistema nerviosos central.

En ocasiones, hay niños que tras haber nacido a término, presentan dificultades a la hora de ganar peso, dificultades en el momento de la alimentación, presencia de tos durante ésta, atragantamientos, problemas con el enganche al pecho,  largos tiempos para completar sus tomas, disfunciones en la anatomía orofacial … U otros casos en los que a lo largo del proceso de alimentación empiezan a emitir algún ruido, tiene tos, regurgitación de la alimentación por la nariz, rechazo a la toma, escape del alimento por las comisuras labiales, pérdida del estado de alerta y se duermen, etc  Estos signos se consideran señales de alarma e indicadores de que puede haber algún tipo de dificultad en relación a la alimentación y habrá que evaluar si necesitan la ayuda del logopeda neonatal para valorar lo que está pasando. Si finalmente, tras la valoración logopédica, se corrobora la hipótesis, deberá ser tratado para garantizar un correcto desarrollo posterior en otras áreas del desarrollo.

A los 6 meses se inicia el proceso de alimentación complementaria. Esto significa que nuestro sustento principal de alimentación sigue siendo la leche (bien materna o de fórmula) y que, de forma paralela, se empiezan a introducir diferentes texturas y alimentos sólidos en su dieta. El logopeda neonatal también será uno de los profesionales encargado de seguir trabajando la alimentación y las habilidades orales tan necesarias para que se pueda llevar a cabo, ya sea mediante métodos establecidos (BLISS o BLW) o no.

El logopeda valorará aspectos como el estado de la musculatura orofacial implicada en la deglución, el control del alimento dentro de la boca, la dificultad en la deglución en alguna de sus tres etapas, el control motor oral, el lenguaje y las habilidades orales/sociales.

Debes acudir a un logopeda neonatal, cuando tu bebé:

  • No gana peso durante la alimentación
  • Parece que se atraganta o tose mientras come.
  • Se duerme mientras come y puede parecerte que se queda con hambre.
  • Muestra signos de estrés o fatiga durante la alimentación.
  • No tiene un buen agarre al pecho y tienes molestias en el pecho y/o tienes grietas, mastitis…
  • Rechaza el biberón
  • No realiza un buen vaciado del pecho.
  • Presenta más interés por objetos que personas

Cuando un niño tiene dificultades en las habilidades orales implicadas en la deglución, a corto y largo plazo, éstas van a tener repercusiones, tanto a nivel de desarrollo motriz, de fuerza, en la movilidad… de las diferentes estructuras orales. El infante puede haber adquirido patrones incorrectos de deglución, hábitos incorrectos en las mordidas, creación de malos hábitos orales, limitaciones de movimiento en la lengua y labios, etc. y éstos repercutirán en su desarrollo.

El mantener una deglución infantilizada en el tiempo puede provocar lo que conocemos como “deglución atípica”. Dicha deglución atípica puede repercutir de manera directa en la estructura y colocación de algunas piezas dentales (normalmente incisivos) que con el paso de los años pueden requerir tratamiento de ortodoncia. Si se inicia dicho tratamiento para corregir la posición incorrecta de las piezas dentales pero no se corrige el mal hábito que ha podido ocasionarlo, en el momento que haya finalizado el tratamiento de ortodoncia y esta sea retirada, existe una elevada probabilidad que las piezas dentales vuelvan a su posición anterior al tratamiento.

El momento de la alimentación se considera un buen momento para trabajar el vínculo paterno-filial a través de miradas, de expresiones faciales, de atención conjunta… siendo aspectos muy positivos que se deben trabajar para fomentar la comunicación.