Cuando pensamos en autismo, solemos imaginar ciertas características que han sido ampliamente estudiadas en niños: dificultades para comunicarse, intereses intensos en temas específicos y comportamientos repetitivos. Sin embargo, las niñas con Trastorno del Espectro Autista (TEA) a menudo presentan signos más sutiles, lo que hace que sean diagnosticadas más tarde o, en algunos casos, nunca sean identificadas correctamente.
Este diagnóstico tardío puede hacer que muchas niñas crezcan sin el apoyo adecuado, enfrentando desafíos en la escuela, en sus relaciones y en su bienestar emocional. Si eres padre o madre de una niña con sospecha de TEA, es fundamental conocer por qué se diagnostica más tarde y qué puedes hacer para que reciba la ayuda que necesita.
¿Por qué el TEA en niñas pasa desapercibido?
- Diferencias en la forma en que se presenta el autismo
Las niñas con TEA suelen manifestar síntomas de manera diferente a los niños, lo que puede hacer que sus signos pasen desapercibidos para padres, maestros y profesionales de la salud.
- Mejor capacidad de imitación social: A diferencia de los niños, muchas niñas con TEA desarrollan estrategias de imitación, observando a sus compañeras y copiando su forma de hablar, jugar y comportarse en contextos sociales (Dean et al., 2017). Esto puede dar la impresión de que no tienen dificultades en la interacción, cuando en realidad están realizando un esfuerzo enorme por encajar.
- Mayor deseo de pertenencia: Mientras que algunos niños con TEA pueden mostrarse más indiferentes a las relaciones sociales, muchas niñas con autismo intentan activamente formar parte de un grupo, aunque sin comprender del todo las normas sociales.
- Menos conductas repetitivas visibles: Mientras que los niños pueden mostrar comportamientos repetitivos más obvios, como alinear objetos o hacer movimientos repetitivos con las manos (stimming), las niñas pueden tener formas más sutiles de regulación, como morderse las uñas, jugar con su cabello o hacer movimientos con los dedos que no llaman tanto la atención (Hull et al., 2020).
- Intereses que parecen “normales”
Uno de los criterios clave para el diagnóstico del TEA es la presencia de intereses restringidos e intensos. En los niños, estos intereses suelen estar orientados hacia temas muy específicos y atípicos para su edad, como trenes, dinosaurios o fechas de eventos históricos.
En cambio, las niñas pueden desarrollar intereses muy intensos en temas considerados más aceptables socialmente, como:
- Animales.
- Series, películas o libros específicos (por ejemplo, pueden conocer todos los detalles de un personaje o historia y hablar de ello durante horas).
- Personas y relaciones sociales (pueden obsesionarse con entender dinámicas sociales, aunque les resulte difícil aplicarlas en su vida).
Dado que estos intereses no parecen inusuales a simple vista, los adultos no los identifican como un signo de autismo. Sin embargo, la clave para diferenciarlos de un interés común es la intensidad y exclusividad con la que la niña los persigue, muchas veces hablando de ellos sin notar si los demás están interesados o perdiendo interés en otras actividades.
El camuflaje social: cuando el esfuerzo por encajar oculta el diagnóstico
Un fenómeno clave en el diagnóstico tardío del TEA en niñas es el camuflaje social. Esto ocurre cuando una niña con autismo se esfuerza por parecer «neurotípica» imitando a otros niños de su edad, practicando respuestas sociales o suprimiendo sus intereses y comportamientos naturales para evitar el rechazo (Hull et al., 2020).
El camuflaje social incluye:
✔ Aprender de memoria frases y respuestas para usarlas en conversaciones sin comprender completamente su significado.
✔ Imitar gestos y expresiones faciales de los demás sin sentirlos naturales.
✔ Forzarse a participar en interacciones sociales, aunque en realidad se sienta incómoda o agotada después.
Este esfuerzo por encajar puede hacer que los adultos crean que la niña es simplemente tímida, reservada o perfeccionista, en lugar de considerar que pueda estar en el espectro autista. A largo plazo, este camuflaje puede generar altos niveles de ansiedad, estrés y agotamiento emocional, especialmente en la adolescencia y adultez.
Errores en el diagnóstico: ¿por qué a muchas niñas con TEA se les diagnostica otra cosa?
Dado que las niñas pueden presentar el TEA de manera diferente, muchas veces se les asignan diagnósticos equivocados antes de que se reconozca su condición real. Algunos de los diagnósticos más comunes que reciben antes del TEA incluyen:
- TDAH (Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad): Muchas niñas con TEA pueden tener dificultades para concentrarse, organizarse y seguir instrucciones en la escuela, lo que puede hacer que los profesionales confundan su condición con TDAH (Ratto et al., 2018).
- Trastornos de ansiedad o depresión: El estrés social y el esfuerzo por encajar pueden hacer que las niñas con TEA sean diagnosticadas con ansiedad o depresión sin que se detecte la causa subyacente.
- Trastornos de la alimentación: La rigidez cognitiva y la sensibilidad sensorial pueden influir en la alimentación, lo que en algunos casos puede llevar a diagnósticos erróneos de trastornos alimentarios en niñas y adolescentes con TEA (Westwood & Tchanturia, 2017).
Estos diagnósticos erróneos pueden hacer que las niñas no reciban el apoyo adecuado durante su infancia y adolescencia, afectando su bienestar y desarrollo.
¿Cómo podemos mejorar la detección del TEA en niñas?
✔ Observar más allá de lo evidente: Si una niña parece sociable pero evita el contacto visual, tiene dificultades en conversaciones o se muestra agotada después de interacciones sociales, puede ser una señal de TEA.
✔ Actualizar los criterios diagnósticos: Es necesario que los profesionales de la salud y la educación estén capacitados en las diferencias de género en el autismo para evitar diagnósticos erróneos.
✔ Incluir a las familias en la evaluación: Los padres y cuidadores pueden aportar información clave sobre patrones de comportamiento que no siempre son evidentes en una consulta médica.
✔ Fomentar la investigación: A medida que comprendemos mejor el TEA en niñas, podemos desarrollar estrategias más efectivas para su detección y apoyo.
El diagnóstico tardío del TEA en niñas sigue siendo un problema real que impacta sus vidas desde la infancia hasta la adultez. La diferencia en la manifestación del autismo, el camuflaje social y los sesgos en las herramientas de evaluación han hecho que muchas niñas no sean diagnosticadas hasta mucho después de haber enfrentado años de dificultades sin explicaciones.
Si sospechas que tu hija podría estar en el espectro autista, es importante buscar una evaluación especializada con profesionales que comprendan las diferencias de género en el TEA. Un diagnóstico temprano y un apoyo adecuado pueden marcar la diferencia en su bienestar y desarrollo.
Referencias
- Dean, M., Harwood, R., & Kasari, C. (2017). The art of camouflage: Gender differences in the social behaviors of girls and boys with autism spectrum disorder. Autism, 21(6), 678–689. https://doi.org/10.1177/1362361316671845
- Hull, L., Petrides, K. V., & Mandy, W. (2020). The Female Autism Phenotype and Camouflaging: a Narrative Review. Review Journal of Autism and Developmental Disorders, 7, 306–317. https://doi.org/10.1007/s40489-020-00197-9
- Lai, M. C., Lombardo, M. V., Auyeung, B., Chakrabarti, B., & Baron-Cohen, S. (2015). Sex/gender differences and autism: Setting the scene for future research. Journal of the American Academy of Child & Adolescent Psychiatry, 54(1), 11-24. https://doi.org/10.1016/j.jaac.2014.10.003
- Ratto, A. B., Kenworthy, L., Yerys, B. E., Bascom, J., Wieckowski, A. T., White, S. W., … & Anthony, L. G. (2018). What about the girls? Sex-based differences in autistic traits and adaptive skills. Journal of Autism and Developmental Disorders, 48(5), 1698-1711. https://doi.org/10.1007/s10803-017-3413-9







