
Ya está aquí el verano…
Y con verano, nos encontramos con el final del año escolar. Aunque para muchas familias esto significa tiempo de relajación y diversión, para los padres de niños con autismo puede representar un desafío debido a la falta de estructura y predictibilidad que el año escolar proporciona. Aquí os dejamos 4 estrategias tener en cuenta para tener un verano de lo más formidable.
Horarios Visuales
Mantener un horario visual durante el verano es esencial para proporcionar estructura y previsibilidad. Los niños con autismo se benefician de saber qué esperar y cuándo. Utilizar herramientas como calendarios visuales y temporizadores en dispositivos móviles puede ayudar a manejar las transiciones entre actividades. Por ejemplo, si el niño tiene 10 minutos más para jugar en el parque antes de ir a casa, un temporizador visual puede prepararles para el cambio, reduciendo la ansiedad y las crisis.
Cuidado de Respiro y Aumento del Tiempo de Terapia
Debido al tiempo libre adicional, es crucial mantener a los niños ocupados con actividades que sean tanto educativas como recreativas. Incrementar las sesiones de terapia, organizar salidas o excursiones o inscribirlos en campamentos especiales. Coordinar con el equipo terapéutico del niño para planificar actividades que mantengan su interés y proporcionen estimulación adecuada es esencial. Por ejemplo, solicitar una sesiones de terapia adicionales puede ayudar a mantener una rutina terapéutica constante.
Pedir Ayuda
El apoyo de familiares y amigos es fundamental durante el verano. Organizar actividades con otros padres de niños con autismo puede proporcionar un valioso intercambio de apoyo y recursos. Aprovechar los servicios de organizaciones locales que ofrecen actividades y eventos específicos para niños con autismo también puede ser muy beneficioso.
Aceptar que No Todos los Días Serán Perfectos
A pesar de una planificación cuidadosa, habrá días más difíciles que otros. Es importante mantener una actitud positiva y utilizar refuerzos positivos para manejar estos desafíos. Por ejemplo, recompensar al niño con actividades divertidas como jugar con burbujas o tiempo en el aspersor puede ayudar a aliviar el estrés tanto del niño como de los padres. Reconocer y aceptar que algunos días pueden ser complicados es fundamental para mantener una perspectiva saludable y manejable.





