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Artículos de divulgación e interés para las familias


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¿Cuándo las pantallas pasan de ser una distracción a convertirse en un trastorno o un problema de salud emocional? 

Existe una variedad de bibliografía en investigaciones relacionadas al uso y tiempo de las pantallas de niños y adolescentes. Lo vemos en las noticias, lo escuchamos en la radio, lo leemos en los periódicos, pero ¿nos hemos sentado a pensar o a reflexionar como padres sobre tiempo que pasan nuestros hijos frente a dispositivos electrónicos como tabletas, móviles y consolas? 

La gran mayoría de los niños se entretienen y aprenden con las pantallas y no necesariamente tiene que generar conductas patológicas o dañinas si sabemos establecer límites apropiados respecto al uso y al tiempo. Es importante comprender lo que hacen vuestros hijos en línea, es importante enseñarles a sentirse seguros de que están participando en tareas de desarrollo correctas en internet y en la vida real. 

Para que podáis entender cuando la exposición excesiva a la pantalla pasa a ser patológica os explicamos un poco los significados de una adicción o un trastorno de la conducta generado por este uso excesivo de las pantallas. 

Algunos investigadores hablan de la adicción a las pantallas. La adicción se refiere a una amplia gama de comportamientos compulsivos. El comportamiento pasa de normal a adictivo cuando se convierte en un hábito incontrolable. Una vez que se convierte en adicción, ese hábito puede tener consecuencias negativas y dañinas. 

Técnicamente, no existe la adicción a Internet o al teléfono. Algunos en la comunidad psiquiátrica han propuesto un nuevo trastorno llamado trastorno de los juegos de Internet, para reconocer patrones poco saludables de juego.  

Eso significaría una cantidad de tiempo de pantalla que no solo es más de lo que los padres se sienten cómodos, sino que excluye otras actividades apropiadas para su edad, como socializar, practicar deportes, trabajar en la escuela, incluso la higiene y el sueño. 

Por otra parte, existe amplia evidencia de que el uso intenso de las redes sociales se correlaciona con un aumento de la ansiedad y la depresión, a medida que los adolescentes, especialmente las niñas, se comparan desfavorablemente con sus compañeros y se preocupan por perderse de la acción. 

Numerosas investigaciones entre ellas la de Domingues-Montanari, S. (2017). “Efectos clínicos y psicológicos de una pantalla por uso excesivo de tiempo en niños”, nos demuestra que el juego excesivo como por ejemplo pasar dos tercios o más del tiempo libre se correlaciona con resultados negativos de salud mental, incluida una mayor incidencia de ansiedad, depresión y consumo de sustancias. 

Expertos en la salud mental infanto juvenil notan que la atención constante a los dispositivos se produce a costa de otras actividades que, en última instancia, son más valiosas e importantes desde el punto de vista del desarrollo. 

 “Nuestros cerebros están programados para que les gusten las cosas que son novedosas y estimulantes, y el teléfono conquista eso”, señala el Dr. Cruger. “Es más fácil entretenerse revisando el teléfono constantemente o jugando algún video juego, que con tareas que requieren más esfuerzo mental, aunque en última instancia son más gratificantes para mucha gente”. 

¿Cómo podemos reconocer los padres conductas patológicas derivadas del uso excesivo a los dispositivos electrónicos tablets, móviles, consolas, ordenadores?  

Cell-phone-internet-addiction. Katie Hurley, LCSW: “ Un informe de 2016 publicado en Frontiers in Psychiatry sugiere utilizar los criterios del DSM-5 para el juego compulsivo y el abuso de sustancias para medir el uso problemático de teléfonos inteligentes. Si bien el uso problemático de teléfonos inteligentes no se define como una adicción, puede evaluarse como un trastorno del comportamiento. 

Con este modelo, los síntomas potenciales pueden incluir los siguientes: 

  • Uso consciente en contextos prohibidos o situaciones potencialmente peligrosas (por ejemplo, enviar mensajes de texto mientras se conduce)
  • Uso excesivo que causa conflictos con la familia; retirarse de eventos familiares o compartidos a favor del uso de teléfonos inteligentes
  • Efectos negativos en el funcionamiento escolar, familiar, social o emocional
  • Uso excesivo continuado a pesar de los efectos negativos
  • Comprobación impulsiva, frecuente y constante del teléfono, incluso en ráfagas cortas (siente una gran necesidad de comprobar cada pocos minutos)
  • Insomnio o alteraciones del sueño relacionadas con controles frecuentes
  • Urgencia excesiva o necesidad de estar conectado
  • Aumento del uso para lograr satisfacción o contrarrestar el estado de ánimo disfórico (triste)
  • Necesita responder de inmediato a mensajes y alertas.
  • Mayor ansiedad y / o irritabilidad si el teléfono no está accesible
  • Sensación de malestar cuando no se puede usar el teléfono.”

 

Entonces, es importante que consideremos los siguientes signos de alarma ante una posible dependencia digital:  

  1. Falta de interés en otras actividades.

¿Mi hijo o hija ha dejado de disfrutar o buscar las otras cosas que solía disfrutar? 

¿Prefiere estar más tiempo en la pantalla sobre cualquier otra actividad de ocio? 

  1. Distracción constante por la tecnología.

¿Puedes comunicarte con ellos cuando están usando dispositivos digitales o pasan de ti y no te prestan la atención? 

¿Están siempre esperando ansiosamente hasta la próxima vez que puedan conectarse? 

  1. Comportamiento problemático cuando no se puede acceder a dispositivos digitales.

¿Tiene rabietas excesivas o mal comportamiento cuando no pueden acceder a sus teléfonos o tabletas? 

¿Se vuelve agresivo/a o actúan fuera de lugar? 

  1. Hablar constantemente de «tiempo frente a la pantalla».

En ocasiones en las que no utilizan pantallas, ¿se refieren a ellas con frecuencia, de una forma u otra? (Como hablar de cosas que han visto o hecho en línea). 

  1. Síntomas de abstinencia.

¿Parece ansioso, angustiada o molesto cuando no pueden acceder a sus dispositivos? 

¿Y luego están más tranquilos una vez que pueden usarlos? 

Si su hijo presenta alguno o la mayoría de estos síntomas, puede ser necesaria una intervención. 

Al igual que cualquier otra adicción o trastorno del comportamiento, estas cosas se tratan mejor y con más éxito lo antes posible, y no hay mejor momento para eso cuando todavía son niños y tú sigues siendo el jefe. 

Al establecer hábitos saludables para el tiempo frente a la pantalla mientras son pequeños, será mucho más probable que sus hijos transfieran estos hábitos a la edad adulta y naveguen por el mundo digital de una manera más consciente y productiva. 

Si quieres hablar con un profesional no dudes en escribirnos y estaremos encantados de ayudarte.