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Hoy os vengo a contar la segunda historia real, que me impactó profundamente. Cuando pregunté a su marido por ella, me dijo con cara de pesar, «No esta bien». Lo que me llevo llamarla para ofrecer nuestra ayuda institucional y apoyo como madre, ya que esta mami ha dado apoyo emocional a otras madres del centro cuando lo han necesitado, y hoy doy voz a su historia.

Ella es trabajadora social, acostumbrada a acompañar a familias vulnerables. Nunca imaginó que un día sería ella quien necesitaría apoyo.

Es madre de dos gemelos grandes prematuros, ambos con problemas de desarrollo derivados de complicaciones al nacer. Desde entonces, su vida se ha convertido en una carrera de fondo: hospitales, terapias, especialistas, informes, reclamaciones.

Y siempre las mismas frases:

“Mami, no te obsesiones.”

“Mami, no te preocupes, todo está bien.”

“Mami, tranquila, cada niño tiene su ritmo.”

¿Os sentís identificadas?, pues yo si…

Ella sabía que algo no iba bien. Su intuición de madre fue más precisa que cualquier informe. Insistió, reclamó, se plantó. Un año después, las pruebas  objetivas  confirmaron lo que venía advirtiendo: había causas médicas biológicas que explicaban los retrasos.

Gracias a su perseverancia, sus hijos han avanzado enormemente. Uno de ellos, incluso, está cerca del alta terapéutica. Pero el coste ha sido altísimo.

Esta madre ha aparcado su profesión, su tiempo y su salud.

Hoy sufre dolor físico, insomnio y una posible fibromialgia.

Los médicos no encuentran la causa, pero la ciencia sí la explica: el estrés crónico sostenido en el tiempo afecta al sistema inmunológico, endocrino y emocional.

El cuerpo grita lo que el sistema calla.

Y aquí surge la gran pregunta:

¿Quién cuida de las madres que cuidan?

¿Por qué el acompañamiento psicológico no es una prioridad en los protocolos de atención a las familias con hijos con necesidades especiales?

El modelo sanitario y educativo no puede seguir ignorando la salud mental materna. Sin madres sanas emocionalmente, no hay niños que florezcan.

Esta historia también me atraviesa. Como madre de un hijo con parálisis cerebral y otro con TDAH, sé lo que es vivir en modo supervivencia, sin descanso, con el alma agotada.

He sentido ese peso que te quita el aire y ese miedo de que tu cuerpo vuelva a decir “basta”.

Por eso hablo, por eso escribo, por eso existimos como equipo.

En e-TherapyKids entendemos que cuidar al niño es cuidar también al adulto que lo sostiene. Por eso nace PARENTAPSIA: un espacio para acompañar emocionalmente a los padres, prevenir el desgaste y recuperar la energía vital que tanto merecen.

Las madres sostienen el mundo. Pero no deberían hacerlo solas ni a costa de su salud.

El bienestar de los niños empieza por la salud emocional de sus madres y padres.

Si estás viviendo una situación similar, recuerda: no estás sola. Estamos contigo.

Si quieres que alzar tu voz y ser escuchada, escríbenos y te daremos voz.

Rebeca Linares Castellanos

Una madre más… Y CEO de e-TherapyKids -BPSConnect


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Ayer, estuve por la tarde  acompañando a Angels en recepción, porque me gusta escuchar a los padres y recibir a los niños que vienen hacer terapias. Mientras recibíamos a las familias,  escuché dos historias que reflejan el cansancio de miles de madres en España. Historias de lucha, de amor incondicional y de una enorme frustración ante un sistema que parece haber olvidado el verdadero sentido del “ESTADO DEL BIENESTAR”.

Estas historias son la razón de estos post, darle voz a estas madres, apoyarles y acompañarles moral e institucionalmente, no mirar al otro lado, es estar con ellas en primera persona..

La primera madre, a la espera de que su adolescente acabara la terapia, con el rostro cansado, nos contó las diferentes situaciones que estaba viviendo con su hijo en el colegio, a lo que decidí escuchar atentamente y prestar mi apoyo desde la parte que me corresponde; CEO de e-therapykids y madre que empatiza, por haber vivido quizás una historia similar con uno de mis hijos..

Su hijo adolescente, de 14 años, tiene diagnóstico de TEA, TDL y TDAH. Tres siglas que en papel deberían significar comprensión, apoyo y acompañamiento. Pero en su colegio solo han sido motivo de etiquetas:

“Es un borde, un desadaptado, un vago. No tiene ningún problema”, le repiten los profesores.

Su plan de adaptación curricular ocupa una sola página. Una página que no se cumple.

Esta madre acudió al EAP, el organismo público que debería velar por los derechos de los estudiantes con necesidades educativas especiales. Allí le dijeron que la psicopedagoga encargada estaba de baja y que tendría que esperar a su regreso, porque de momento no había una sustituta y que si no estaba de acuerdo recurriera a un organismo superior que no recuerdo el nombre, para hablar…

Mientras tanto, su hijo sufre, se desmotiva, no quiere ir a clase. Ella se desespera, se siente impotente y sufre ataques de ansiedad. Nadie sustituye a la profesional de baja, pero ¿quién sustituye la salud emocional de una madre que se desborda cada noche?

Este caso no es una excepción. Es el reflejo de un sistema educativo inoperante, burocratizado y deshumanizado, donde la falta de recursos y la indiferencia institucional vulneran los derechos más básicos de los niños y adolescentes con necesidades especiales.

¿Dónde queda el acompañamiento emocional a las familias? ¿Por qué seguimos limitando y etiquetando a los estudiantes en lugar de comprender sus particularidades?

El modelo actual falla no solo en la atención al niño, sino también en la prevención del colapso familiar. El “estado del bienestar” se convierte en una ironía cuando las bajas no se cubren, las respuestas no llegan y las madres enferman por desesperación.

Ayer, al escuchar a esta madre, me vi reflejada. Hace cuatro años yo también fui ella, cuando me recomendaron que mi hijo mayor no hiciera el bachillerato porque no tenias las capacidades y competencias necesarias para cursar el bachillerato, a pesar de haber acabado la ESO sin ningún suspenso. Solo vieron que tenía parálisis cerebral espática, no su capacidad, tenacidad, constancia y deseo de ir a la universidad. Hoy mi hijo estudia segundo año de la carrera de derecho en la Universidad de Barcelona. Quien lo diría, pensarán muchos maestros…

He vivido la desesperación de buscar atención para mi hijo y toparme con la ineficacia de un sistema saturado. Por eso nació la Asociación Pequitos en 2013 y más tarde e-TherapyKids en 2022: porque ningún niño ni familia debería vivir este calvario.

Porque detrás de cada diagnóstico hay una historia humana, un entorno que sufre, unos padres que se esfuerzan y una sociedad que muchas veces no quiere mirar.

El dolor de estas madres es el mismo que me impulsó a desarrollar el modelo BPSConnect, un enfoque que entiende al niño desde sus tres dimensiones: biológica, psicológica y social. Porque los problemas de un niño no se resuelven en aislamiento, se abordan con una mirada integral y con humanidad.

Hoy levanto la voz por todas esas madres que están cansadas de pedir ayuda.

Por las que siguen esperando una respuesta que nunca llega.

Por las que se acuestan pensando que quizás mañana su hijo será comprendido.

Por eso nació e-TherapyKids y ahora nace Parentapsia, porque ningún padre o madre debería sentirse solo en este camino, y mi deber como madre es dar voz a todas las madres y padres que acuden a nuestros centros y buscan ayuda.

Si estás pasando por una situación similar, no estás sola. En e-TherapyKids y Parentapsia trabajamos contigo desde la evidencia, el acompañamiento y la humanidad.

Mañana daré voz a la segunda historia que me conmovió profundamente, al sentirme identificada

Rebeca Linares Castellanos

Una madre más y CEO de e-TherapyKids