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Artículos de divulgación e interés para las familias


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¿Por qué tengo que ir a Terapia?” ¿Os suena la pregunta?…

Y las respuesta de más de uno de vosotros seguramente será;

Es bueno para ti, lo necesitas, porque te ayudará a mejorar;”

Mucho de vosotros les felicitáis porque están trabajando bien y otros les reñís o les obligáis porque es bueno para ellos.

Los niños y con ellos nos referimos a los menores de cinco años acaban accediendo, sin embargo, a partir de los siete años, muchos de ellos, comienzan a cuestionar el sentido de las terapias.

Ahora os preguntamos, ¿creéis que vuestros hijos están realmente motivados para hacer terapias o seguir largos procesos de rehabilitación?

¿Qué hacéis para motivarles?

Pongamos un momento el foco en vosotros mismos. Cuanto hacéis algo que os gusta, viene alguien a deciros ¿cómo, cuándo y en cuanto tiempo lo tenéis que hacer?… Puede que la respuesta sea un NO, puesto que cuando realizamos algo que nos gusta y nos motiva, no hace falta tercero que os obligue hacer aquello que os gusta.

Algunos dedicáis tiempo a preparar una maratón, otros para aprender un idioma nuevo, hacer un master, hacer yoga, clases de baile, aprender a cocinar, entre muchas otras cosas. Todas estas actividades suponen un esfuerzo en tiempo extra y sin embargo, mucho de vosotros lo hacéis.

¿Entonces de donde sacáis el tiempo si supone un esfuerzo más, el hacer otras actividades?…

Creo que la respuesta es clara: LA MOTIVACIÓN

Aparece la motivación que los expertos denominan motivación intrínseca. La realmente efectiva. La que funciona a largo plazo. Y la que mueve y da resultados por sobre nuestras expectativas.

Con los niños y adolescentes tenemos que entender realmente cuales son sus inquietudes, explicar que están haciendo, que disfruten lo que están haciendo y porque lo están haciendo, porque en algunos casos las terapias son para largo plazo.

Antes de empezar a trabajar tenemos que motivarles. Si les motivamos; la tarea de todas las personas que acompañan el niño en su proceso terapéutico será mucho más fácil. Y seguramente recibiremos gratas sorpresas.

La motivación no suma, la motivación multiplica los resultados del trabajo de los terapeutas.

En e-TherapyKids usamos el juego como hilo conductor en todas nuestras terapias de logopedia, psicología, fisioterapia, terapia ocupacional y psicopedagogía. El noventa por ciento de nuestros niños y adolescentes vienen contentos, trabajan motivados y nunca se quieren ir.

Si todos somos capaces de hacer esto a lo largo de todo el proceso de rehabilitación el único feedback que tendremos que dar a nuestros hijos es que descansen un rato, puesto serán ellos quien os pidan ir y hacer las terapias.

e-TherapyKids Institute


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Os detallamos algunos signos de alarma para identificar problemas de habilidades sociales infanto – juvenil y que servirá para ayudaros a ayudarles.

¿Crees que tu hijo tiene problemas de Habilidades sociales?

Las habilidades sociales son la forma natural en que niños y adolescentes hacen amigos, se comunican, interactúan con sus iguales y mayores. No se debe confundir la habilidades sociales con ser introvertido o extrovertido. Un niño puede ser introvertido pero puede tener la capacidad de hacer pocos amigos y compartir con su circulo más estrecho sus sentimientos.

Es importante dejaros claro que los signos de alarma no quiere decir que vuestro hijo tenga un problema definido, sino que quizás necesita ser valorado por un especialista para que os de algunas pautas para mejorar sus habilidades sociales.

  • NIÑOS DE 3 A 5 AÑOS

Interacción y juego

A menudo parece estar solo, “en su propio mundo”, o “haciendo lo suyo”, incluso alrededor de otros. (Esto solo es de preocupación si es más de lo esperado, dada su edad y nivel de desarrollo).

Da la espalda a los demás con  mucha frecuencia.

No hace contacto visual mientras interactúa.

Evita a los demás a menudo.

Utiliza a los demás de forma funcional pero impersonal. Un ejemplo sería llevar a un adulto de la mano al baño, a la cocina o a la habitación, sin reconocer el rostro del adulto con una sonrisa o mirada.

No parece tener adultos favoritos (como mamá o papá).

Abraza o toca a los demás en raras ocasiones, o con poco contacto físico o emocional.

A menudo es rechazado por otros niños y viceversa.

Tiene problemas importantes para aprender a interactuar con otros niños, hermanos o adultos, más allá de lo que cabría esperar para su edad o nivel de desarrollo.

Emociones y comunicación

No intenta comunicarse con los demás, ni siquiera con gestos o sonidos.

Parece emocionalmente desconectado de los demás. Por ejemplo, responde a las sonrisas de los demás con una mirada en blanco, NO HAY EMOCIONES.

Si habla, no usa ni recuerda los nombres de familiares o compañeros. (El uso de nombres mal pronunciados es común y no es motivo de preocupación).

  • NIÑOS DE 6 A 12 AÑOS

Interacción –  juego y tiempo libre

Pasa la mayor parte del tiempo solo (actividades del patio, recreos aula).

Tiene intereses inusuales como por ejemplo estar al corriente del clima, tiempo, horarios de llegada y salida de trenes.

Ha comenzado a participar en comportamientos de tiempo libre que le preocupan. Pasa una cantidad excesiva en actividades solitarias con los juegos de móviles o consolas de videojuegos.

Tiene una relación nula con los niños de su clase y nunca quiere realizar trabajos en grupo.

Evita a los demás con frecuencia, quizás diciendo que “no le importa” hacer amigos o pasar tiempo con los demás.

Quiere llamar la atención siendo muy sociable y en el intento de socializar fracasa, porque no sabe como llegar a sus iguales. Lo que le lleva a estar desconectado de los intereses  sociales acorde con la edad cronológica.

Tiene un solo amigo o ninguno.

Repele a los nuevos “amigos potenciales” que conoce.

Acepta “amigos” que lo tratan mal o que tienen problemas sociales importantes.

Ha sido intimidado.

No es aceptado por sus compañeros en la escuela ni en ningún otro lugar.

Rechazado por “amigos potenciales” que están siendo influenciados por otros en el grupo de compañeros.

habilidades sociales

Emociones 

Se vuelve extremadamente ansioso, tiene ataques de pánico o experimenta ansiedad social con otras personas.

Muestra confusión sobre cómo hacer amigos o responder a otras personas.

Muestra tristeza por las dificultades sociales.

Enfadarse o enojarse con demasiada facilidad con los demás, convirtiendo pequeños problemas en batallas más grandes.

Muestra poca o ninguna empatía hacia los demás.

Habilidades sociales

Muestra habilidades sociales extrañas, como tratar de “acariciar” a otros o tocar su cabello.

No sigue reglas sociales tácitas. Por ejemplo, se para o camina demasiado cerca, se hurga la nariz en la mesa del comedor de la escuela o abraza a la gente indiscriminadamente.

Intenta hacer amigos de formas rudimentarias e ineficaces. Por ejemplo, se acerca y dice “¿Serás mi amigo?”

Parece centrado en sí mismo, con poca consideración por los demás.

Parece no saber cómo seleccionar a los amigos adecuados y desconfiar de los extraños. Por ejemplo, está dispuesto a aceptar a cualquiera como amigo de inmediato.

Muestra comportamientos sociales extraños o no deseados, como aullar como un lobo, agarrar a otros niños o gritar.

Ha intimidado o se ha vuelto físico con otros.

Actúa como el “payaso de la clase” como forma de ser incluido.

“Mentiroso” a otros o es demasiado preciso, como corregir a otros en la hora exacta.

Es inflexible o tiene dificultades con las transiciones.

Necesita ayuda con las habilidades básicas de interacción social, como cómo hacer amigos, conocer a otros, unirse a otros en el juego, resolver problemas o tener conversaciones mutuas.

Tiene un diagnóstico de autismo, PDD, síndrome de Asperger u otra discapacidad que incluye dificultad con las habilidades sociales.

Lenguaje y comunicación:

Se niega a hablar en el parque o escuela, solo habla en casa con sus padres o adulto cercano de confianza.

Discute a menudo con los demás (más allá de lo típico con sus hermanos).

Habla sin cesar sobre el propio tema, sin comprobar si el oyente está interesado.

Se olvida de hacer preguntas al oyente.

Habla sobre temas que otros encuentran “aburridos”, como videojuegos, muñecos de acción, trenes o el tiempo.

Elige temas de conversación que son inmaduros para la edad y el nivel de desarrollo de sus compañeros.

Entra en demasiados detalles.

No lee señales no verbales de que el oyente está aburrido, desinteresado o que quiere cambiar de tema.

Pensamiento y aspecto cognitivos

Muestra percepciones imperfectas, rígidas o extremas como: “Ese niño siempre me quiere hacer daño”, “El profe me odia”, “Soy un idiota”,  “Todos en la escuela son malos”.

Parece tener pocas habilidades para resolver problemas.

Parece no darse cuenta de cómo lo perciben los demás.

No ajusta su comportamiento basándose en las consecuencias de sus elecciones o acciones en los demás.

Muestra el pensamiento “en blanco y negro”; por ejemplo, insiste en que solo hay una forma de hacer algo, o que la gente está bien o mal. No puede percibir o reconocer “tonos de gris”.

QUÉ ES LO QUE SUELE PREOCUPAR A LOS PADRES

¿Qué su hijo no tenga suficientes amigos?

¿Le preocupa que su hijo no exhiba habilidades básicas de interacción social?

¿Le preocupan las respuestas emocionales de su hijo a los demás?

¿Observa que las habilidades de conversación de su hijo son extremadamente extrañas o centradas en sí mismo?

¿Se estremece cuando ve a su hijo interactuar con los demás?

¿Ayuda con frecuencia a su hijo a interactuar con otros niños de su edad, más allá de lo que cree que debería ser necesario?

¿Se encuentra defendiendo el comportamiento social de su hijo ante sus amigos, familiares, vecinos o la escuela?

¿Trate de “administrar” la vida de su hijo entre bastidores, para que su hijo tenga una vida social más exitosa?

Si os sentís identificado con los signos de alarma ante la falta de habilidades sociales y piensa que su hijo tiene mucho de los comportamientos de la lista en los aspectos de interacción, juegos, emociones, lenguaje, comunicación y pensamiento; considere buscar ayuda. Muchos niños pueden aprender estas habilidades, si se les enseña de manera que puedan comprenderlas.


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Muchas veces los padres tendemos a confundir poner límites a la manera de ser y actuar de nuestros hijos, con ser malos padres, padres restrictivos y poco positivos; una afirmación muy lejos de la realidad.

Lo cierto es que, así como los adultos necesitamos reglas para funcionar, los niños también las necesitan. Los límites nos dicen hasta donde podemos llegar. Las sociedades funcionan con normas y reglas que permitan la buena convivencia entre las personas, familias, empresas y escuelas.

Los límites son una parte natural de la vida y tener pautas de comportamiento ayuda a los niños a aprender a manejarse en diferentes situaciones. Las reglas proporcionan el marco de actuación para que los niños comprendan lo que se espera de ellos en casa, con amigos y en la escuela. Si bien los padres saben que este tipo de estructura es importante, a menudo es difícil establecer y mantener reglas en el hogar.

Cada familia deberá adaptar las reglas o límites generales al caso concreto, teniendo en cuenta las capacidades específicas de vuestros hijos. Un niño con una dificultad de salud asociada también debe tener reglas y límites adaptados a su nivel de comprensión.

Muchos padres se sienten culpables cuando establecen límites. No quieren conflictos cuando su hijo tiene una rabieta derivada de una corrección o un “NO”.

Es difícil decir que no, sobre todo cuando hemos tenido un mal día en el trabajo, o acabamos una semana llena de obstáculos.  Imaginaros que vamos al supermercado a comprar y cuando pasamos por el pasillo de las galletas, vuestro hijo os pide más de diez tipos de galletas, chocolates o chuches. Hay muchas ocasiones en las que es más fácil decir que SÍ, para tener un poco de tranquilidad y no tener que soportar un berrinche del niño. Estos son los momentos para recordar lo importante que es para los niños tener los límites claros y consistentes.

Si las reglas son claras y los niños saben lo que se espera de ellos, no solo aprenden a regular su propio comportamiento, sino que también aprenden cuáles son los valores de su familia.

Esto no sucede de la noche a la mañana. Cuando comenzáis a establecer reglas y límites; y aclararlas constantemente a lo largo del tiempo, incluso en contra de sus expectativas, estáis dando a vuestros hijos herramientas para superar los desafíos emocionales y de comportamiento habituales en todas las etapas de su desarrollo.

Es muy difícil y duro gestionar el establecimiento de límites en todo momento y en todas las circunstancias. Sin embargo, es muy importante, entender que, para proteger a vuestros hijos, les enseñéis los siguientes valores:

  • A cuidar sus propias cosas, porque representan el valor del esfuerzo y del trabajo;
  • A respetar y cuidar a otras personas;
  • A entender la importancia del sueño y el descanso para el bienestar físico y emocional
  • Y por último la importancia de comer en las horas adecuadas y de forma equilibrada.

Los otros límites que podamos establecer dependerán de lo que sea más importante para vosotros como familia. Si bien el principio rector sigue siendo el mismo («Una buena noche de sueño es importante»), los detalles (la hora real de dormir) cambiarán con el tiempo a medida que vuestro hijo se desarrolle física y emocionalmente. Otras situaciones importantes a considerar, es el tiempo frente a la pantalla y teléfonos sin supervisión del adulto y la elección de alimentos. El conseguir unos hábitos saludables en estos temas desde muy pequeños, les ayudará en su futuro. A medida que los niños maduran y se convierten en adolescentes, estos límites se convierten en una herramienta para ayudarlos a convertirse en adultos responsables, especialmente cuando se ven desafiados por la presión de sus compañeros y del medio.

Todo comienzo es difícil, sin embargo, cuando tengáis clara la importancia de los límites para la salud mental de vuestros hijos os aseguro que la convivencia familiar y rutinas diarias serán mucho más sencillas.

Deberíais comenzar por:

  • Explicar a vuestros hijos cuales son las reglas y los límites. Saber porque existe un límite y razonar sobre el mismo, puede facilitar su respeto.
  • Las reglas deben ser fáciles y sencillas de entender, con un lenguaje claro y directo.
  • Es importante evitar las contradicciones y ser consistente, ya que ayuda a vuestro hijo a seguirlas.
  • Podéis trabajar junto a vuestros hijos en el establecimiento de las normas de casa y que ellos piensen en opciones. Esto les ayudará a desarrollar la competencia de la toma de decisiones y el cumplimiento de las mismas.
  • Es importantísimo evitar las recompensas materiales (juguetes, móviles, caramelos, bollería etc,..) ya que esta situación  va a provocar que se respeten las reglas únicamente porque hay una recompensa material y no porque entiendan la importancia de la norma o la regla.
  • Es importante elogiar sus acciones positivas, con frases positivas.
  • Hablar sobre él porque existen ciertas reglas, les ayuda a comprender las razones de su existencia y las consecuencias de no seguirlas.

La mayoría de los límites no son inalterables durante todo el desarrollo del niño, sino son un conjunto de expectativas en evolución que reflejan el desarrollo de vuestros hijos y que se tendrán que adaptar su nivel de madurez.

Los niños tienden a querer lo que quieren cuando lo quieren, por lo que es posible que sea un desafío para todos vosotros. No os rindáis, podéis hacerlo. Debéis estar preparados para decirle «NO» a vuestro hijo con bastante frecuencia durante el proceso y explicar el por qué no pueden hacer algo en lugar de simplemente decirles que no; vuestro hijo aprenderá que puede confiar en vosotros, para hacer lo que le decís, porque es razonable para ellos.

 

Yarubay Rebeca Linares Castellanos

Madre, Socióloga.


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¿Qué es la leucomalacia periventricular en niños?

Es el reblandecimiento del tejido cerebral blanco cerca de los ventrículos. Los ventrículos son cámaras llenas de líquido en el cerebro. Estos son los espacios en el cerebro que contienen el líquido cefalorraquídeo (LCR). La sustancia blanca es la parte interna del cerebro. Envía información entre las células nerviosas y la médula espinal, y de una parte del cerebro a otra.

Tiene un pico de prevalencia a las 24-32 semanas de gestación y en aquellas con peso < 1500 g, sin embargo, no es infrecuente en recién nacidos a término sometidos a insultos isquémicos hipóxicos.

Los síntomas Iniciales

  • Retrasos anormales en el desarrollo (no alcanzar los hitos del desarrollo).
  • Control corporal notablemente pobre.
  • Espasticidad, contracciones o rigidez de los músculos (generalmente en las piernas).
  • Deterioro de la visión y falta de control ocular.

 

Síntomas a largo plazo

  • Diplejía espástica,
  • Déficits motores,
  • Déficits cognitivos,
  • Déficits visuales
  • Déficits conductuales/atencionales.
  • Aunque las convulsiones clínicas son raras, pueden verse en formas severas de la leucomalacia periventricular.

¿Qué especialidades médicas y terapéuticas deben hacer seguimiento después del alta hospitalaria del bebe?

El seguimiento inicial lo debe realizar un equipo multidisciplinar compuesto por un pediatra, neurólogo pediátrico, fisioterapeuta, terapeuta ocupacional, especialista en desarrollo y oftalmólogo.

¿Cuál es el pronostico de un bebe afectado con leucomalacia periventricular?

La neuroplasticidad es la capacidad de las neuronas y su red en el cerebro para cambiar sus conexiones y comportamiento en respuesta a nueva información, estimulación sensorial, desarrollo, daño o disfunción.

La exposición a un entorno sensorial enriquecido, la fisioterapia, la terapia ocupacional y una dieta nutritiva se asocian con mejores resultados cognitivos, físicos y un mayor crecimiento cerebral en bebés con daño cerebral perinatal.

Es difícil hablar de un pronóstico cerrado y definitivo a los padres, porque cada niño con su clínica es un caso particular.
Sin embargo lo que si podemos decir a los padres es que:
🙌«La mejora en los resultados a largo plazo es a menudo el resultado de la terapia física y cognitiva (y amar a su hijo con todo lo que tiene)»
☝¿La clave? La estimulación temprana – preventiva del bebe y apoyarse en equipos interdisciplinares.
Si quieres información acerca de nuestros programas de atención integral  temprana no dudes en escribirnos y estaremos encantados de ayudaros.