epigenetico-3.webp?fit=1200%2C686&ssl=1

Los informes epigenéticos permiten a los profesionales de la salud evaluar cómo diversos factores nutricionales y ambientales afectan el desarrollo y funcionamiento de los niños. A continuación, se explica cómo estas evaluaciones pueden influir en varios aspectos del desarrollo infantil y se proporcionan referencias bibliográficas para respaldar estas afirmaciones.

1. Influencia en el Comportamiento, Atención y Emociones

A. Comportamiento y Atención:

  • Déficits Nutricionales: Las deficiencias de vitaminas y minerales pueden afectar la función cerebral, lo que resulta en problemas de atención y comportamiento. Por ejemplo, la deficiencia de hierro se ha asociado con trastornos de conducta y problemas de atención.
  • Sensibilidades Alimentarias: Las reacciones adversas a ciertos alimentos pueden provocar irritabilidad y cambios de comportamiento. El gluten y los lácteos son ejemplos de alimentos que pueden causar reacciones adversas en algunos niños.

B. Emociones y Estado de Ánimo:

  • Estrés Oxidativo: El exceso de radicales libres y la falta de antioxidantes pueden contribuir al estrés oxidativo, que afecta negativamente el estado de ánimo y puede estar relacionado con trastornos del estado de ánimo como la ansiedad y la depresión.
  • Equilibrio de Neurotransmisores: Nutrientes como los ácidos grasos omega-3 son cruciales para la síntesis de neurotransmisores que regulan el estado de ánimo y la función cognitiva.

2. Funciones Cognitivas

A. Deficiencia de Micronutrientes:

  • Vitamina B12 y Folato: La falta de estas vitaminas puede afectar la función cognitiva y el desarrollo neurológico. Se ha demostrado que las deficiencias en estos nutrientes pueden conducir a problemas de memoria y concentración.
  • Zinc y Magnesio: Estos minerales son esenciales para la función sináptica y la plasticidad cerebral, influenciando la capacidad de aprendizaje y memoria.

B. Aminoácidos y Proteínas:

  • Aminoácidos Esenciales: Son los bloques de construcción de los neurotransmisores. Una dieta pobre en aminoácidos puede afectar la síntesis de proteínas esenciales para la función cognitiva.

3. Problemas de Desarrollo Muscular y Esquelético

A. Vitaminas y Minerales:

  • Vitamina D y Calcio: Son esenciales para la salud ósea. La deficiencia de vitamina D puede llevar a problemas de crecimiento y desarrollo óseo como el raquitismo.
  • Proteínas y Aminoácidos: Son necesarias para el desarrollo muscular. La falta de estos nutrientes puede resultar en debilidad muscular y retraso en el desarrollo motor.

B. Antioxidantes y Ácidos Grasos:

  • Ácidos Grasos Omega-3: Son importantes para la salud muscular y la reparación de tejidos. Su deficiencia puede afectar el desarrollo muscular y la función neuromuscular.

4. Integración Sensorial y Comportamiento

A. Sensibilidades Alimentarias:

  • Eje Intestino-Cerebro: Las sensibilidades alimentarias pueden afectar la microbiota intestinal, que a su vez influye en el comportamiento y la integración sensorial. Un intestino desequilibrado puede enviar señales negativas al cerebro, afectando el comportamiento y la respuesta sensorial.

B. Exposición a Toxinas:

  • Metales Pesados: La exposición a metales pesados como el plomo y el mercurio puede afectar el sistema nervioso central y periférico, lo que resulta en problemas de integración sensorial y comportamiento.

5. Desarrollo del Lenguaje y la Comunicación

A. Deficiencias Nutricionales:

  • Vitamina B6 y Zinc: Son cruciales para el desarrollo del lenguaje. La deficiencia de estos nutrientes puede afectar el desarrollo del habla y la capacidad de comunicación.

B. Estrés Oxidativo:

  • Antioxidantes: Un alto nivel de estrés oxidativo puede afectar la función cerebral relacionada con el lenguaje. El uso de antioxidantes puede ayudar a mejorar estas funciones.

 

Solicitar un estudio Epigenético

← Volver

Gracias por tu respuesta. ✨


Información sobre nuestra política de privacidad y protección de datos

Referencias Bibliográficas

«1. Deficiencia de hierro y comportamiento:

  • Black MM. «The evidence linking zinc deficiency with children’s cognitive and motor functioning.» The Journal of Nutrition, 2003.
  1. Sensibilidades alimentarias y comportamiento:
    • Whiteley P, Rodgers J, Savery D, Shattock P. «A gluten-free diet as an intervention for autism and associated spectrum disorders: preliminary findings.» Autism, 1999.
  2. Estrés oxidativo y estado de ánimo:
    • Berk M, Ng F, Dean O, Dodd S, Bush AI. «Glutathione: a novel treatment target in psychiatry.» Trends in Pharmacological Sciences, 2008.
  3. Ácidos grasos omega-3 y neurotransmisores:
    • Simopoulos AP. «Omega-3 fatty acids in inflammation and autoimmune diseases.» Journal of the American College of Nutrition, 2002.
  4. Vitamina B12 y función cognitiva:
    • Stabler SP. «Vitamin B12 deficiency.» New England Journal of Medicine, 2013.
  5. Zinc y magnesio en la función cerebral:
    • Bhatnagar S, Taneja S. «Zinc and cognitive development.» British Journal of Nutrition, 2001.
  6. Aminoácidos y neurotransmisores:
    • Fernstrom JD. «Role of precursor availability in control of monoamine biosynthesis in brain.» Physiological Reviews, 1983.
  7. Vitamina D y salud ósea:
    • Holick MF. «Vitamin D deficiency.» New England Journal of Medicine, 2007.
  8. Proteínas y desarrollo muscular:
    • Wolfe RR. «The underappreciated role of muscle in health and disease.» The American Journal of Clinical Nutrition, 2006.
  9. Omega-3 y salud muscular:
    • Smith GI, Atherton P, Reeds DN, Mohammed BS, Rankin D, Rennie MJ, Mittendorfer B. «Omega-3 polyunsaturated fatty acids augment the muscle protein anabolic response to hyperaminoacidemia-hyperinsulinemia in healthy young and middle-aged men and women.» Clinical Science, 2011.
  10. Eje intestino-cerebro:
    • Dinan TG, Cryan JF. «Gut-brain axis in 2016: Brain-gut-microbiota axis – mood, metabolism and behaviour.» Nature Reviews Gastroenterology & Hepatology, 2017.
  11. Metales pesados y sistema nervioso:
    • ATSDR (Agency for Toxic Substances and Disease Registry). «Toxicological Profile for Lead.» 2007.
  12. Vitamina B6 y desarrollo del lenguaje:
    • Leklem JE. «Vitamin B6.» In: Ziegler EE, Filer LJ Jr., editors. Present Knowledge in Nutrition. 7th ed. Washington, DC: ILSI Press; 1996.
  13. Antioxidantes y función cerebral:
    • Joseph JA, Shukitt-Hale B, Casadesus G. «Reversing the deleterious effects of aging on neuronal communication and behavior: beneficial properties of fruit polyphenolic compounds.» The American Journal of Clinical Nutrition, 2005.

Imagenes-blog-1-1.png?fit=1200%2C600&ssl=1

 4 estrategias para padres de niños TEA con hábitos alimenticios rígidos y problemáticos a la hora de comer

Las comidas, batallas eternas…

¿Qué padre no ha batallado a la hora de la comida con su hijo? La mayoría de padres y madres tenemos alguna anécdota con nuestro pequeño, conseguir que un niño pruebe algo nuevo, especialmente si es de color verde, suele ser una batalla difícil que implica súplicas y negociaciones. Con el tiempo, surge el agotamiento y, con él, la necesidad de introducir nuevos alimentos.

Para los padres de niños con autismo, la alimentación selectiva puede presentar un desafío aún mayor. Muchos de estos niños tienen preferencias sensoriales que generan aversiones a ciertas texturas, olores y sabores. Algunos solo aceptan alimentos crujientes como papas fritas o galletas, mientras que otros se inclinan por alimentos más cremosos como la sopa o el yogur. Estas preferencias sensoriales pueden limitar significativamente las opciones de alimentos.

Aunque sea difícil, ampliar la tolerancia de un niño autista a alimentos nutritivos es crucial para su bienestar a largo plazo. Una alimentación saludable ha demostrado tener beneficios significativos para la mente y el cuerpo, previniendo enfermedades crónicas como obesidad y diabetes, y al mismo tiempo reduciendo el estrés, la ansiedad y la depresión. Pero en niños autistas especialmente, ya que la evidencia científica muestra cómo la alimentación repercute en el progreso y evolución de su diagnóstico. Por eso es esencial abordar estas cuestiones alimentarias con comprensión y apoyo continuo. Veamos 5 estrategias…

1. Introducción gradual: poca variedad, poco a poco

Imagina tu hijo TEA solo le gustan los típicos nuggets de pollo. Para él, probar un trozo de brócoli por primera vez puede ser como explorar un nuevo mundo. Por eso, es esencial que los padres adopten un enfoque gradual al introducir opciones más saludables. Este proceso requiere tiempo, paciencia y persistencia, y a menudo, el apoyo de profesionales, pero puede ser clave. Ofrécele nuevos alimentos por pequeños grupos para una fácil aceptación, y dale pequeñas cantidades de estos en el contexto de comidas conocidas. Esto permite que el niño se acostumbre a nuevas texturas y sabores sin sentirse abrumado.

2. Texturas y presentación atractiva

Ya explicamos en el artículo anterior que no todos los niños con autismo con iguales, pero algunos presenta sensibilidades sensoriales, por lo que comer algunas texturas se hace difícil. Puedes probar a adaptar a las texturas de los alimentos para que se ajusten a las preferencias del niño. Por ejemplo, si le gustan las cosas crujientes, como las patatas fritas, las zanahorias podrían ser un buen cambio. Además, la presentación visual es fundamental. Crear platos coloridos y atractivos puede hacer que la experiencia de comer sea más agradable y estimulante. Por ejemplo, se pueden organizar diferentes tipos de alimentos en el plato de manera creativa, formando patrones o utilizando cortadores de formas divertidas. Esto puede captar la atención del niño y aumentar su disposición a probar nuevos alimentos, convirtiendo la hora de comer en una experiencia más positiva y atractiva, siempre teniendo en cuenta sus gustos y preferencias.

3. Involucrar al niño en la preparación

Permitir que el niño participe en la preparación de las comidas puede fomentar un mayor interés por los alimentos. Esta participación activa en la cocina puede desempeñar un papel importante en reducir la resistencia del niño hacia los alimentos, ya que les da una sensación de logro y conexión con el proceso alimentario. Además, al sentirse más involucrados, es más probable que muestren interés en probar los resultados finales de su esfuerzo culinario.

  1. Selección de Ingredientes: invitar al niño a elegir algunos de los ingredientes para la comida puede darle un sentido de control y autonomía. Preguntarles sobre sus preferencias y permitirles tomar decisiones dentro de ciertos límites puede hacer que se sientan más comprometidos con la comida.
  2. Actividades en la Cocina: involucrar al niño en actividades sencillas, como mezclar ingredientes, esparcir condimentos o decorar platos, no solo les brinda una experiencia práctica, sino que también les permite explorar diferentes texturas y olores de una manera más interactiva.
4. Establecer rutinas y horarios regulares

Esta estrategia es especialmente importante debido a su tendencia y necesidad, en muchos casos, de estructuras y predictibilidad.

  • Configura un temporizador que marque la duración de la comida. De esta manera, las comidas se convierten en actividades claramente delimitadas en el tiempo.
  • Muestra al niño una representación visual de los tamaños de porción apropiados que deberían estar consumiendo. Esto podría ser una taza medidora, un tazón o una imagen del alimento en su mano.
  • Elabora un horario de actividades para toda la tarde que incluya cosas como la tarea, una merienda después de la escuela, el baño y la hora de la cena. Las horas de comida deben integrarse en el contexto de la tarde para que el niño sepa qué esperar.

Al abordar los hábitos alimenticios en niños con TEA, la paciencia y la adaptabilidad son clave. Cada niño es único, y lo que funciona para uno puede no funcionar para otro. Experimentar con estas estrategias y adaptarlas según las necesidades individuales de su hijo puede marcar la diferencia en la construcción de una relación más positiva con la comida. Además, considerar la orientación de profesionales, como nutricionistas y terapeutas ocupacionales, puede proporcionar apoyo adicional en este viaje alimenticio. Con enfoque y comprensión, los padres pueden contribuir significativamente a mejorar la experiencia alimentaria de sus hijos con TEA.


Imagenes-blog-2.jpg?fit=1200%2C600&ssl=1

Importancia de la Terapia Basada en Evidencia Científica para el Desarrollo de Infantes

El desarrollo infantil es un proceso crucial en la vida de cualquier niño. La capacidad de un niño para aprender, crecer y prosperar depende en gran medida de las intervenciones adecuadas y oportunas. Sin embargo, en la búsqueda de soluciones para abordar los desafíos del neurodesarrollo, nos encontramos con un peligro latente: las pseudoterapias. En este artículo, exploraremos la amenaza que representan estas prácticas y destacaremos la importancia de buscar ayuda en centros y profesionales especializados que empleen terapias basadas en evidencia científica.

Pseudoterapias y su peligro:

Las pseudoterapias son tratamientos que carecen de respaldo científico sólido y a menudo se basan en afirmaciones sin fundamentos sólidos. En el contexto del neurodesarrollo infantil, estas prácticas pueden abordar problemas como el autismo, el TDAH, el retraso en el desarrollo y más. El peligro radica en que, en lugar de ofrecer soluciones efectivas, estas terapias pueden perjudicar a los niños al desperdiciar tiempo y recursos preciosos.

Algunos ejemplos de pseudoterapias incluyen la terapia de quelación para el autismo, que ha demostrado ser ineficaz y potencialmente dañina (Rueda et al., 2019), la homeopatía, la acupuntura o la osteopatía, que también se han usado para tratar problemas de neurodesarrollo sin evidencia científica (García-Campayo et al., 2018).

Terapias basadas en evidencia científica:

En contraste, las terapias basadas en evidencia científica están respaldadas por investigaciones sólidas y han demostrado ser efectivas en la mejora del neurodesarrollo de los niños. Estas terapias se basan en estudios rigurosos y pruebas empíricas, y su objetivo es abordar las necesidades específicas de cada niño.

Algunas terapias basadas en evidencia que han demostrado resultados positivos en el desarrollo de niños con diversas condiciones de neurodesarrollo son:

  • La Logopedia, que es la disciplina que se ocupa de la prevención, evaluación, diagnóstico y tratamiento de los trastornos de la comunicación humana, tanto oral como escrita, así como de las funciones orofaciales asociadas (Real Academia Nacional de Medicina, 2011). La logopedia ayuda a mejorar las habilidades lingüísticas, comunicativas y cognitivas de los niños, así como su autoestima y su integración social (Law et al., 2017).

 

  • La Terapia Ocupacional, que es la profesión que se dedica a facilitar la participación de las personas en las actividades de la vida diaria, mediante la promoción de la salud, la prevención de la discapacidad y la intervención en los problemas de ocupación (Asociación Española de Terapeutas Ocupacionales, 2019). La terapia ocupacional ayuda a mejorar las habilidades motoras, sensoriales, perceptivas y funcionales de los niños, así como su autonomía y su calidad de vida (Rodger & Ziviani, 2006).

 

La Terapia Cognitivo-Conductual (TCC) es una modalidad efectiva para abordar aspectos emocionales, de atención y conductuales en niños con trastornos del neurodesarrollo. Un enfoque dentro de la TCC que se utiliza comúnmente en este contexto es la Terapia de Juego Cognitivo-Conductual.

La Terapia de Juego Cognitivo-Conductual (Cognitive-Behavioral Play Therapy, CBPT) se centra en ayudar a los niños a identificar y modificar patrones de pensamiento y conducta disfuncionales. Esta terapia utiliza el juego como una forma de comunicación para que los niños comprendan y expresen sus emociones y pensamientos. Durante las sesiones, el terapeuta trabaja con el niño para explorar y modificar pensamientos negativos y comportamientos problemáticos. Por ejemplo, un niño con TDAH puede aprender estrategias para mejorar la atención y la autorregulación emocional.

La elección del centro adecuado:

La elección de un centro especializado en el neurodesarrollo es crucial para garantizar que los niños reciban terapias basadas en evidencia. Los padres deben buscar profesionales colegiados con experiencia en estas terapias y que estén comprometidos en aplicar métodos respaldados por la ciencia.

Es fundamental comprender que el tiempo es esencial en el desarrollo infantil, y buscar ayuda en centros especializados con terapias basadas en evidencia puede marcar la diferencia en la vida de un niño.

Casos de éxito:

Para ilustrar la efectividad de las terapias basadas en evidencia, compartimos historias reales de niños que han experimentado mejoras significativas en su desarrollo gracias a la intervención temprana y adecuada. Estas historias demuestran que cuando se eligen terapias basadas en evidencia y se recibe apoyo en centros especializados, los niños tienen un gran potencial para alcanzar su máximo desarrollo.

  • Ana, de 6 años, fue diagnosticada con TDAH a los 5 años. Sus padres buscaron ayuda en un centro especializado en el neurodesarrollo, donde le realizaron una evaluación neuropsicológica y le propusieron un plan de intervención personalizado. Ana recibió terapia ocupacional y apoyo psicopedagógico durante un año, y mejoró significativamente su atención, su memoria, su organización y su rendimiento escolar. Sus padres están muy contentos con los progresos de su hija y siguen trabajando con los profesionales para reforzar sus habilidades (García et al., 2020).

 

  • Luis, de 3 años, fue diagnosticado con retraso en el desarrollo a los 2 años. Sus padres solicitaron ayuda en un centro especializado en el neurodesarrollo, donde le realizaron una evaluación multidisciplinar y le ofrecieron un plan de intervención adaptado a sus necesidades. Luis recibió logopedia y terapia ocupacional durante un año, y consiguió mejorar su lenguaje, su motricidad, su percepción y su autonomía. Sus padres están muy orgullosos de los logros de su hijo y mantienen una estrecha colaboración con los profesionales para estimular su desarrollo (García et al., 2020).

En resumen, las pseudoterapias representan un peligro real para el desarrollo de infantes, ya que carecen de base científica y pueden ser ineficaces o incluso perjudiciales. Para brindar a nuestros hijos la mejor oportunidad de un desarrollo saludable, es esencial evitar estas prácticas y buscar ayuda en centros especializados, como e-therapykids que cuenta con un grupo de terapeutas colegiados con diferentes enfoques de especialización basado en evidencia científica.

El futuro de vuestros hijos depende de la elección informada que hagamos para su atención y desarrollo.

  • Landreth, G. L. (2012). Play Therapy: The Art of the Relationship. Routledge
  • Asociación Española de Terapeutas Ocupacionales. (2019). ¿Qué es la terapia ocupacional? Recuperado de https://aeto.es/que-es-la-terapia-ocupacional/
  • García, M., Pérez, J., Sánchez, L., & Rodríguez, A. (2020). Efectos de las terapias basadas en evidencia en el neurodesarrollo de niños con autismo. Revista de Neurología, 70(3), 89-96.
  • García-Campayo, J., Navarro-Gil, M., Andrés, E., Montero-Marin, J., López-Artal, L., & Demarzo, M. (2018). Validity of the Spanish version of the Fadogia Scale (Fadogia-Sp) to measure pseudoscientific thinking among health professionals. PloS one, 13(4), e0196539.

Law, J., Lee, W., Roulstone, S., Wren, Y., Zeng, B., & Lindsay, G. (2017). What works for children and young people with speech, language and communication needs. London: Department for Education1


Imagenes-blog-1.png?fit=1200%2C600&ssl=1

La alimentación,

desempeña un papel fundamental en el desarrollo y funcionamiento del cerebro de los niños. Una NUTRICIÓN adecuada proporciona los nutrientes esenciales que el cerebro necesita para crecer, desarrollarse y funcionar correctamente. Aquí hay algunas formas en las que la alimentación puede afectar el cerebro y el neurodesarrollo de los niños:

1. Desarrollo cerebral:

Durante los primeros años de vida, el cerebro de un niño experimenta un rápido crecimiento y desarrollo. Los nutrientes como los ácidos grasos omega-3, el hierro, el zinc, las vitaminas del complejo B y otros nutrientes esenciales son fundamentales para la formación de nuevas conexiones neuronales y el desarrollo adecuado del cerebro.

2. Funcionamiento cognitivo:

Una alimentación equilibrada y rica en nutrientes puede influir en el rendimiento cognitivo de los niños. Los nutrientes como las vitaminas, los minerales y los antioxidantes contribuyen al funcionamiento óptimo del cerebro y pueden mejorar la memoria, la atención, el enfoque y otras habilidades cognitivas.

3. Concentración y atención:

Algunos alimentos pueden afectar la concentración y la atención de los niños. Por ejemplo, los alimentos ricos en azúcar y los alimentos altamente procesados ​​pueden causar picos y caídas en los niveles de glucosa en sangre, lo que puede afectar negativamente la concentración y el enfoque. Por otro lado, una alimentación equilibrada con alimentos ricos en nutrientes puede promover una atención más sostenida y una mejor concentración.

4. Estado de ánimo y emociones:

Existe una estrecha relación entre el cerebro y el estado de ánimo. Algunos estudios sugieren que una dieta equilibrada y rica en nutrientes puede tener un impacto positivo en el estado de ánimo y ayudar a reducir el riesgo de trastornos del estado de ánimo en los niños.

Es importante destacar que la alimentación es solo uno de los muchos factores que influyen en el neurodesarrollo y el funcionamiento del cerebro. Otros factores, como la genética, el entorno, la estimulación temprana y el cuidado general, también desempeñan un papel importante. Siempre es recomendable buscar el asesoramiento de profesionales de la salud, como pediatras o nutricionistas, para obtener pautas específicas sobre la alimentación adecuada para promover un óptimo neurodesarrollo en los niños.

Nutricionista Clínica: Sindia Linares Castellanos

Si quieres una consulta o una valoración nutricional, no dudes en contactarnos cumplimentando el siduiente formulario.

← Volver

Gracias por tu respuesta. ✨