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¿Cómo cambiar tu vida con un simple test? Los beneficios del diagnóstico precoz en los trastornos del neurodesarrollo.

Los trastornos del neurodesarrollo constituyen un conjunto de condiciones que impactan el desarrollo cerebral y el funcionamiento cognitivo, emocional y social de las personas. Entre los trastornos más frecuentes se encuentran el autismo, el trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH), los trastornos del aprendizaje, el trastorno de la inteligencia límite y los trastornos del lenguaje.

Es esencial comprender que estos trastornos suelen tener una base tanto genética como ambiental, manifestándose desde la infancia o niñez temprana. Sin embargo, es común que no se detecten ni traten adecuadamente hasta la adolescencia o edad adulta, con posibles consecuencias negativas para el desarrollo y bienestar de los afectados y sus familias.

El diagnóstico temprano se revela crucial para intervenir de manera temprana y personalizada en los trastornos del neurodesarrollo, mejorando así el pronóstico y la calidad de vida de quienes los padecen. Los beneficios del diagnóstico precoz incluyen:

  1. Identificación de Fortalezas y Necesidades: Permite reconocer las fortalezas y necesidades individuales, facilitando la provisión de apoyo educativo, terapéutico y social adaptado a las características y potencialidades de cada persona.
  2. Desarrollo de Habilidades: Favorece el desarrollo de habilidades cognitivas, comunicativas, sociales y emocionales, reduciendo los síntomas y dificultades asociadas al trastorno.
  3. Prevención de Problemas Secundarios: Contribuye a prevenir o minimizar problemas secundarios como el fracaso escolar, el aislamiento social, la baja autoestima, la ansiedad, la depresión o conductas disruptivas.
  4. Integración y Participación: Facilita la integración y participación de las personas con trastornos del neurodesarrollo en diversos ámbitos de la vida, como la familia, la escuela, el trabajo o la comunidad.
  5. Mejora del Bienestar: Mejora la satisfacción y el bienestar tanto de las personas afectadas como de sus familias, reduciendo el estrés asociado al cuidado y la atención de estas personas.

En contraste, el diagnóstico tardío o la falta de diagnóstico pueden tener repercusiones negativas, como:

  1. Acceso Limitado a Recursos: Dificulta el acceso a recursos y servicios especializados que podrían proporcionar una atención adecuada e intervención temprana.
  2. Retraso en el Desarrollo: Retrasa el desarrollo de habilidades cognitivas, comunicativas, sociales y emocionales, agravando los síntomas y dificultades asociadas al trastorno.
  3. Aumento del Riesgo de Problemas Secundarios: Aumenta el riesgo de problemas secundarios, como el fracaso escolar, el aislamiento social, la baja autoestima, la ansiedad, la depresión o conductas disruptivas.
  4. Dificultades en la Integración: Dificulta la integración y participación en diferentes aspectos de la vida cotidiana.
  5. Impacto en el Bienestar: Disminuye la satisfacción y el bienestar de las personas con trastornos del neurodesarrollo y sus familias, aumentando el estrés asociado al cuidado y la atención.

En conclusión, la conciencia pública y la sensibilización de los profesionales son fundamentales para detectar e intervenir de manera temprana y personalizada en los trastornos del neurodesarrollo. Proporcionar los recursos y servicios necesarios es esencial para garantizar una atención de calidad y una inclusión social efectiva.


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Importancia de la Terapia Basada en Evidencia Científica para el Desarrollo de Infantes

El desarrollo infantil es un proceso crucial en la vida de cualquier niño. La capacidad de un niño para aprender, crecer y prosperar depende en gran medida de las intervenciones adecuadas y oportunas. Sin embargo, en la búsqueda de soluciones para abordar los desafíos del neurodesarrollo, nos encontramos con un peligro latente: las pseudoterapias. En este artículo, exploraremos la amenaza que representan estas prácticas y destacaremos la importancia de buscar ayuda en centros y profesionales especializados que empleen terapias basadas en evidencia científica.

Pseudoterapias y su peligro:

Las pseudoterapias son tratamientos que carecen de respaldo científico sólido y a menudo se basan en afirmaciones sin fundamentos sólidos. En el contexto del neurodesarrollo infantil, estas prácticas pueden abordar problemas como el autismo, el TDAH, el retraso en el desarrollo y más. El peligro radica en que, en lugar de ofrecer soluciones efectivas, estas terapias pueden perjudicar a los niños al desperdiciar tiempo y recursos preciosos.

Algunos ejemplos de pseudoterapias incluyen la terapia de quelación para el autismo, que ha demostrado ser ineficaz y potencialmente dañina (Rueda et al., 2019), la homeopatía, la acupuntura o la osteopatía, que también se han usado para tratar problemas de neurodesarrollo sin evidencia científica (García-Campayo et al., 2018).

Terapias basadas en evidencia científica:

En contraste, las terapias basadas en evidencia científica están respaldadas por investigaciones sólidas y han demostrado ser efectivas en la mejora del neurodesarrollo de los niños. Estas terapias se basan en estudios rigurosos y pruebas empíricas, y su objetivo es abordar las necesidades específicas de cada niño.

Algunas terapias basadas en evidencia que han demostrado resultados positivos en el desarrollo de niños con diversas condiciones de neurodesarrollo son:

  • La Logopedia, que es la disciplina que se ocupa de la prevención, evaluación, diagnóstico y tratamiento de los trastornos de la comunicación humana, tanto oral como escrita, así como de las funciones orofaciales asociadas (Real Academia Nacional de Medicina, 2011). La logopedia ayuda a mejorar las habilidades lingüísticas, comunicativas y cognitivas de los niños, así como su autoestima y su integración social (Law et al., 2017).

 

  • La Terapia Ocupacional, que es la profesión que se dedica a facilitar la participación de las personas en las actividades de la vida diaria, mediante la promoción de la salud, la prevención de la discapacidad y la intervención en los problemas de ocupación (Asociación Española de Terapeutas Ocupacionales, 2019). La terapia ocupacional ayuda a mejorar las habilidades motoras, sensoriales, perceptivas y funcionales de los niños, así como su autonomía y su calidad de vida (Rodger & Ziviani, 2006).

 

La Terapia Cognitivo-Conductual (TCC) es una modalidad efectiva para abordar aspectos emocionales, de atención y conductuales en niños con trastornos del neurodesarrollo. Un enfoque dentro de la TCC que se utiliza comúnmente en este contexto es la Terapia de Juego Cognitivo-Conductual.

La Terapia de Juego Cognitivo-Conductual (Cognitive-Behavioral Play Therapy, CBPT) se centra en ayudar a los niños a identificar y modificar patrones de pensamiento y conducta disfuncionales. Esta terapia utiliza el juego como una forma de comunicación para que los niños comprendan y expresen sus emociones y pensamientos. Durante las sesiones, el terapeuta trabaja con el niño para explorar y modificar pensamientos negativos y comportamientos problemáticos. Por ejemplo, un niño con TDAH puede aprender estrategias para mejorar la atención y la autorregulación emocional.

La elección del centro adecuado:

La elección de un centro especializado en el neurodesarrollo es crucial para garantizar que los niños reciban terapias basadas en evidencia. Los padres deben buscar profesionales colegiados con experiencia en estas terapias y que estén comprometidos en aplicar métodos respaldados por la ciencia.

Es fundamental comprender que el tiempo es esencial en el desarrollo infantil, y buscar ayuda en centros especializados con terapias basadas en evidencia puede marcar la diferencia en la vida de un niño.

Casos de éxito:

Para ilustrar la efectividad de las terapias basadas en evidencia, compartimos historias reales de niños que han experimentado mejoras significativas en su desarrollo gracias a la intervención temprana y adecuada. Estas historias demuestran que cuando se eligen terapias basadas en evidencia y se recibe apoyo en centros especializados, los niños tienen un gran potencial para alcanzar su máximo desarrollo.

  • Ana, de 6 años, fue diagnosticada con TDAH a los 5 años. Sus padres buscaron ayuda en un centro especializado en el neurodesarrollo, donde le realizaron una evaluación neuropsicológica y le propusieron un plan de intervención personalizado. Ana recibió terapia ocupacional y apoyo psicopedagógico durante un año, y mejoró significativamente su atención, su memoria, su organización y su rendimiento escolar. Sus padres están muy contentos con los progresos de su hija y siguen trabajando con los profesionales para reforzar sus habilidades (García et al., 2020).

 

  • Luis, de 3 años, fue diagnosticado con retraso en el desarrollo a los 2 años. Sus padres solicitaron ayuda en un centro especializado en el neurodesarrollo, donde le realizaron una evaluación multidisciplinar y le ofrecieron un plan de intervención adaptado a sus necesidades. Luis recibió logopedia y terapia ocupacional durante un año, y consiguió mejorar su lenguaje, su motricidad, su percepción y su autonomía. Sus padres están muy orgullosos de los logros de su hijo y mantienen una estrecha colaboración con los profesionales para estimular su desarrollo (García et al., 2020).

En resumen, las pseudoterapias representan un peligro real para el desarrollo de infantes, ya que carecen de base científica y pueden ser ineficaces o incluso perjudiciales. Para brindar a nuestros hijos la mejor oportunidad de un desarrollo saludable, es esencial evitar estas prácticas y buscar ayuda en centros especializados, como e-therapykids que cuenta con un grupo de terapeutas colegiados con diferentes enfoques de especialización basado en evidencia científica.

El futuro de vuestros hijos depende de la elección informada que hagamos para su atención y desarrollo.

  • Landreth, G. L. (2012). Play Therapy: The Art of the Relationship. Routledge
  • Asociación Española de Terapeutas Ocupacionales. (2019). ¿Qué es la terapia ocupacional? Recuperado de https://aeto.es/que-es-la-terapia-ocupacional/
  • García, M., Pérez, J., Sánchez, L., & Rodríguez, A. (2020). Efectos de las terapias basadas en evidencia en el neurodesarrollo de niños con autismo. Revista de Neurología, 70(3), 89-96.
  • García-Campayo, J., Navarro-Gil, M., Andrés, E., Montero-Marin, J., López-Artal, L., & Demarzo, M. (2018). Validity of the Spanish version of the Fadogia Scale (Fadogia-Sp) to measure pseudoscientific thinking among health professionals. PloS one, 13(4), e0196539.

Law, J., Lee, W., Roulstone, S., Wren, Y., Zeng, B., & Lindsay, G. (2017). What works for children and young people with speech, language and communication needs. London: Department for Education1


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La alimentación,

desempeña un papel fundamental en el desarrollo y funcionamiento del cerebro de los niños. Una NUTRICIÓN adecuada proporciona los nutrientes esenciales que el cerebro necesita para crecer, desarrollarse y funcionar correctamente. Aquí hay algunas formas en las que la alimentación puede afectar el cerebro y el neurodesarrollo de los niños:

1. Desarrollo cerebral:

Durante los primeros años de vida, el cerebro de un niño experimenta un rápido crecimiento y desarrollo. Los nutrientes como los ácidos grasos omega-3, el hierro, el zinc, las vitaminas del complejo B y otros nutrientes esenciales son fundamentales para la formación de nuevas conexiones neuronales y el desarrollo adecuado del cerebro.

2. Funcionamiento cognitivo:

Una alimentación equilibrada y rica en nutrientes puede influir en el rendimiento cognitivo de los niños. Los nutrientes como las vitaminas, los minerales y los antioxidantes contribuyen al funcionamiento óptimo del cerebro y pueden mejorar la memoria, la atención, el enfoque y otras habilidades cognitivas.

3. Concentración y atención:

Algunos alimentos pueden afectar la concentración y la atención de los niños. Por ejemplo, los alimentos ricos en azúcar y los alimentos altamente procesados ​​pueden causar picos y caídas en los niveles de glucosa en sangre, lo que puede afectar negativamente la concentración y el enfoque. Por otro lado, una alimentación equilibrada con alimentos ricos en nutrientes puede promover una atención más sostenida y una mejor concentración.

4. Estado de ánimo y emociones:

Existe una estrecha relación entre el cerebro y el estado de ánimo. Algunos estudios sugieren que una dieta equilibrada y rica en nutrientes puede tener un impacto positivo en el estado de ánimo y ayudar a reducir el riesgo de trastornos del estado de ánimo en los niños.

Es importante destacar que la alimentación es solo uno de los muchos factores que influyen en el neurodesarrollo y el funcionamiento del cerebro. Otros factores, como la genética, el entorno, la estimulación temprana y el cuidado general, también desempeñan un papel importante. Siempre es recomendable buscar el asesoramiento de profesionales de la salud, como pediatras o nutricionistas, para obtener pautas específicas sobre la alimentación adecuada para promover un óptimo neurodesarrollo en los niños.

Nutricionista Clínica: Sindia Linares Castellanos

Si quieres una consulta o una valoración nutricional, no dudes en contactarnos cumplimentando el siduiente formulario.


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PREMATURIDAD Y DESARROLLO MOTOR

Un bebé prematuro es aquel que ha nacido antes de las 27 semanas de gestación y/o con un peso inferior a los 2500 gramos y se clasifican en tres tipos según las semanas de gestación:

–          Prematuros moderados a tardíos (de 27 a 32 semanas de gestación)

–          Muy prematuros (entre 32 y 28 semanas de gestación)

–          Prematuros extremos (inferior a 28 semanas de gestación)

Nacer prematuro implica que todos los sistemas y órganos del cuerpo se encuentran inmaduros y esto conlleva un riesgo más elevado de mortalidad, de padecer enfermedades asociadas o de desarrollar algún tipo de discapacidad.

Normalmente, a menor edad gestacional (semanas de embarazo con las que ha nacido el niño), mayor probabilidad de desarrollar complicaciones y trastornos importantes que requieran de cuidados médicos especiales.

Los niños prematuros pueden presentar trastornos graves que generalmente se diagnostican durante los dos primeros años de vida, como la parálisis cerebral, la discapacidad intelectual, la ceguera o la sordera. Asimismo, pueden desarrollar trastornos más leves como discapacidades de aprendizaje y problemas de conducta que se pueden manifestar durante toda la fase de crecimiento.

No obstante, el desarrollo de cada niño es único y la evolución que tenga durante los primeros meses será importante para establecer un pronóstico.

Edad cronológica y edad corregida

Es importante destacar que el desarrollo de un niño prematuro, en la mayoría de los casos, no será igual que el desarrollo típico de un niño nacido a término. Es por eso, que con los bebés prematuros se utiliza la edad corregida:

–          Edad corregida: es la edad que tendría el niño si hubiese nacido a las 40 semanas de gestación.

–          Edad cronológica: es la edad que tiene el niño desde el nacimiento, sin tener en cuenta la edad gestacional al nacer.

Para determinar pautas de desarrollo y crecimiento, especialmente hasta los dos años de vida del niño, se hace referencia a la edad corregida.

Desarrollo motor típico en niños nacidos a término:

Determinar un patrón de desarrollo motor normal o estándar es complejo, ya que el desarrollo de cada niño no es idéntico, pero se han detectado unas etapas comunes en la mayoría de niños con desarrollo motor típico:

–          Control de cabeza: 2-3 meses

–          Inicio de la manipulación: 3 meses

–          Inicio de sedestación (sentarse): 7-9 meses

–          Volteo: 6-8 meses

–          Inicia posición de gatas: 8 meses

–          Gateo: 9-11 meses

–          Caminar: 12-18 meses

–          Autonomía motriz y funcional: 18 meses

 Desarrollo motor en un niño prematuro

Los niños prematuros que no han sufrido ningún tipo de alteración adicional (parálisis cerebral, trastornos sensoriales, discapacidad intelectual, etc.), es frecuente que logren un desarrollo motor adecuado, aunque a un ritmo más lento, necesitando más tiempo para conseguir los hitos motores a pesar de tener en consideración la edad corregida.

Esto no significa que tengan algún problema de base, solo que tardan más de lo esperado normalmente en dominar esa habilidad motora. No obstante, cuando cierta habilidad no se adquiere dentro de ese periodo de tiempo o se adquiere con grandes dificultades, se puede sospechar de un retraso motor.

Signos de alerta Para detectar si el desarrollo es adecuado, es importante tener en cuenta los siguientes indicadores:

3 meses –          No fija mirada ni sigue objetos en movimiento

–          Tiene dificultad para levantar la cabeza en posición boca abajo o en vertical

–          Piernas rígidas con poco o sin movimiento

–          Tiene las manos siempre cerradas y con el pulgar dentro los dedos

 

  

6 meses

–          No inicia el volteo hacia los dos lados

–          No retiene objetos que se le ponen en la mano

–          Está muy pasivo

9 meses –          No se aguanta sentado sin apoyo

–          Solo usa una parte del cuerpo para moverse

–          No se arrastra

–          No se pasa manipula objetos

  

12 meses

–          No gatea

–          No se pone de pie cogido a un mueble u objeto

–          No se sienta solo sin ayuda

 18 meses –          No camina solo

–          No se pone de pie sin ayuda

–          No realiza la pinza con los dedos

 24 meses –          Falta de fluidez, torpeza y desequilibrio al caminar

–          No se levanta del suelo sin ayuda

Estos ítems son tan solo una guía y pueden tener una o diferentes causas. Para especificar cualquier alteración o retraso motor, es imprescindible consultar al profesional especializado, ya que son las personas capacitadas para realizar una valoración más extensa y reconocer si el niño presenta un retraso motor en su desarrollo.

¿Cómo interviene la fisioterapia pediátrica en el desarrollo de los niños prematuros?

La fisioterapia pediátrica se centra en asesorar, prevenir y/u ofrecer tratamiento a aquellos niños que pueden presentar un retraso en el desarrollo u otras enfermedades o alteraciones. En el caso de niños prematuros, es importante detectar e intervenir de manera temprana si presentan signos de alarma en su desarrollo. De esta manera, se pretenden minimizar o resolver los trastornos que puedan aparecer y prevenir futuras complicaciones.

También es importante acompañar y enseñar a la familia, resolver sus dudas y dar estrategias, ya que son quienes pasan más tiempo con el bebé y pueden aplicar los objetivos terapéuticos y favorecer su desarrollo.

La mejor manera de estimular al bebé será jugando, aportando nuevas experiencias, potenciando así su aprendizaje y la adquisición progresiva de sus capacidades. Es importante que se favorezca su autonomía a medida que va creciendo para que pueda descubrir su entorno.

Finalmente, remarcar que el desarrollo y la evolución de cada niño es único. Ante cualquier sospecha o signo de alarma, es necesario realizar una evaluación y valoración por parte del equipo de profesionales correspondiente para determinar si el niño presenta algún tipo de problema en su desarrollo.

Tienes dudas y quieres hablar con un especialista no dudes en escribirnos.


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¿QUÉ ES LA DIPLEJIA ESPÁSTICA, QUÉ LA CAUSA, CÓMO SE DIAGNOSTICA Y CUÁL ES EL PRONÓSTICO DE UN PACIENTE AFECTADO?

DIPLEJÍA ESPÁSTICA

La diplejía espástica o parálisis cerebral bilateral es un tipo de parálisis cerebral. Cuando hablamos de parálisis cerebral espástica la lesión se encuentra en el córtex motor (parte más externa del cerebro) o el tracto piramidal que es el que controla los movimientos voluntarios.

El término diplejía nos indica que la afectación se encuentra, mayormente, en miembros inferiores, presentando espasticidad en su musculatura y provocando, lo que se denomina, marcha en tijera.

Causas

Las causas más frecuentes son:

  • Niños que han presentado asfixia neonatal
  • Niños que han nacido prematuros
  • Otras causas como infecciones, anormalidades genéticas, lesiones fetales, etc.

Diagnóstico

Los signos precoces pueden estar presentes desde los primeros meses de vida, pero no siempre se consigue establecer un diagnóstico de forma temprana, por eso la importancia de observar si aparecen dificultades de movimiento en las piernas o en la adquisición de habilidades motrices según la edad del bebé que nos hagan sospechar de un posible signo de alarma.

Exámenes complementarios:

  • Neuroimagen (normalmente, una resonancia magnética): para confirmar la existencia, localización y extensión de la lesión.
  • Electroencefalograma (EEG): para detectar signos de epilepsia y hacer un seguimiento en niños con más riesgo.
  • Revisión oftalmológica
  • Estudio de la audición
  • Radiografías: en las caderas, antes de que empiece a ponerse de pie para valorar si hay riesgo de subluxación o luxación.

Manifestaciones y pronóstico

Como vimos en el artículo de la “Clasificación de las habilidades motoras en niños con PCI”, la parálisis cerebral infantil (PCI) se puede dividir en 5 niveles según las habilidades motoras que presenta el niño.

En la diplejía espástica, el 98% de los niños están en los niveles I, II y III. Eso significa que, normalmente, la gran mayoría de niños con diplejía espástica lograran tener una marcha autónoma con o sin ayudas (muletas, caminador, bastón…).

Como consecuencia de la espasticidad en las piernas, estos niños pueden presentar problemas posturales y de equilibrio cuando están de pie, caminan, corren, etc., y alteraciones musculoesqueléticas como mal desarrollo de la cabeza del fémur, pies en equino o acortamientos musculares y contracturas a nivel de miembros inferiores.

En algunas ocasiones, también pueden presentar dificultades en la manipulación, con una reducción de la calidad del movimiento y/o necesitan más tiempo para realizar una tarea.

Con frecuencia presentan problemas de agudeza visual y estrabismo. Sin embargo, el lenguaje y las funciones cognitivas, oromotoras y gastrointestinales, no acostumbran a estar afectadas a pesar de estar en riesgo de padecer cierto retraso mental o problemas en el desarrollo.


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¿Por qué tengo que ir a Terapia?” ¿Os suena la pregunta?…

Y las respuesta de más de uno de vosotros seguramente será;

Es bueno para ti, lo necesitas, porque te ayudará a mejorar;”

Mucho de vosotros les felicitáis porque están trabajando bien y otros les reñís o les obligáis porque es bueno para ellos.

Los niños y con ellos nos referimos a los menores de cinco años acaban accediendo, sin embargo, a partir de los siete años, muchos de ellos, comienzan a cuestionar el sentido de las terapias.

Ahora os preguntamos, ¿creéis que vuestros hijos están realmente motivados para hacer terapias o seguir largos procesos de rehabilitación?

¿Qué hacéis para motivarles?

Pongamos un momento el foco en vosotros mismos. Cuanto hacéis algo que os gusta, viene alguien a deciros ¿cómo, cuándo y en cuanto tiempo lo tenéis que hacer?… Puede que la respuesta sea un NO, puesto que cuando realizamos algo que nos gusta y nos motiva, no hace falta tercero que os obligue hacer aquello que os gusta.

Algunos dedicáis tiempo a preparar una maratón, otros para aprender un idioma nuevo, hacer un master, hacer yoga, clases de baile, aprender a cocinar, entre muchas otras cosas. Todas estas actividades suponen un esfuerzo en tiempo extra y sin embargo, mucho de vosotros lo hacéis.

¿Entonces de donde sacáis el tiempo si supone un esfuerzo más, el hacer otras actividades?…

Creo que la respuesta es clara: LA MOTIVACIÓN

Aparece la motivación que los expertos denominan motivación intrínseca. La realmente efectiva. La que funciona a largo plazo. Y la que mueve y da resultados por sobre nuestras expectativas.

Con los niños y adolescentes tenemos que entender realmente cuales son sus inquietudes, explicar que están haciendo, que disfruten lo que están haciendo y porque lo están haciendo, porque en algunos casos las terapias son para largo plazo.

Antes de empezar a trabajar tenemos que motivarles. Si les motivamos; la tarea de todas las personas que acompañan el niño en su proceso terapéutico será mucho más fácil. Y seguramente recibiremos gratas sorpresas.

La motivación no suma, la motivación multiplica los resultados del trabajo de los terapeutas.

En e-TherapyKids usamos el juego como hilo conductor en todas nuestras terapias de logopedia, psicología, fisioterapia, terapia ocupacional y psicopedagogía. El noventa por ciento de nuestros niños y adolescentes vienen contentos, trabajan motivados y nunca se quieren ir.

Si todos somos capaces de hacer esto a lo largo de todo el proceso de rehabilitación el único feedback que tendremos que dar a nuestros hijos es que descansen un rato, puesto serán ellos quien os pidan ir y hacer las terapias.

e-TherapyKids Institute


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¿Qué alteraciones en el aparato psicomotor puede presentar los niños Autistas?

En cuanto a las conductas motoras con mayor frecuencia en los TEA, se encuentran los trastornos de imitación, las dificultades del equilibrio postural estático y dinámico, el control postural disminuido y las estrategias de compensación para mantener el equilibrio.

Muchos niños con trastornos del espectro autista tienen trastornos en la coordinación dinámica general que afectan la locomoción, el salto y el equilibrio dinámico. Este tipo de coordinación es fundamental en los cambios de posición (pasar de estar sentado a estar de pie, compensando su desequilibrio) y en la transferencia de fuerza (golpear una pelota, levantar, mover un objeto).

Incluyen combinaciones de acciones simétricas o asimétricas que involucran las partes izquierda y derecha del cuerpo, las extremidades superiores e inferiores en asociación o disociación.

En este marco, el término “habilidades motoras primarias” se usa a menudo para indicar los movimientos esenciales que permiten a una persona realizar con éxito una variedad de actividades físicas, como caminar, correr, saltar, alcanzar, atrapar y lanzar. El desarrollo de las habilidades motoras primarias se ha asociado con el juego activo a lo largo de la infancia.

La etapa de estereotipias rítmicas en la infancia, por ejemplo, indica la maduración neuromuscular y promueve el control subsiguiente de patrones motores específicos, mientras que el comportamiento rudo y brusco durante la infancia sirve como base para la interacción social

Las habilidades motoras deficientes representan una barrera para la participación en actividades físicas, y la dificultad para participar en el juego activo impide ocasiones favorables para el desarrollo de las funciones motoras. En consecuencia, los retrasos motores en los niños autistas no solo afectan el dominio motor, sino que también pueden interferir críticamente con una variedad de habilidades, como la cooperación, la empatía, la atención conjunta, la autorregulación y el bienestar emocional, que los niños con un desarrollo típico adquieren durante el desarrollo juego libre y activo con padres, hermanos u otros compañeros.

Por el contrario, es importante tener en cuenta que el funcionamiento social también influye en la actividad física (aunque en menor medida). Para las personas autistas, las dificultades sociales pueden representar barreras para la actividad física.