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  • Señales autismo bebé: qué observar entre 0 y 2 años

    Las señales autismo bebé pueden observarse desde los primeros meses de vida, especialmente en el desarrollo social, la comunicación y la interacción. Detectarlas a tiempo permite intervenir de forma precoz y mejorar significativamente el desarrollo del niño.

    Lo que los padres sienten (pero no saben explicar)

    Hay algo que no encaja.

    El bebé no mira igual.
    No responde como otros niños.
    No señala. No imita.

    Y aparece la duda silenciosa:
    “¿Es normal… o debería preocuparme?”

    Aquí es donde suele cometerse el mayor error: esperar.

    Pero en el trastorno del espectro autista, el tiempo no es neutro.
    El cerebro en los primeros dos años está en máxima plasticidad.

    Detectar tarde no es solo llegar tarde.
    Es perder oportunidades de desarrollo.

    ¿Cuándo aparecen las primeras señales autismo bebé?

    La evidencia es clara:

    • Primeros indicios: 6–12 meses
    • Perfil más evidente: 12–24 meses
    • Diagnóstico medio real: 3–5 años

    Conclusión clínica:
    El problema no es la falta de señales.
    Es la falta de detección precoz.

    Señales autismo bebé de 0 a 12 meses

    Déficits en la interacción social temprana

    • Contacto visual escaso o inestable
    • No responde a la sonrisa social
    • Baja atención a rostros humanos

    Esto no es un rasgo aislado.
    Es una alteración en la orientación social temprana.

    Alteraciones en la comunicación prelingüística

    • No balbucea de forma típica (6–9 meses)
    • No imita sonidos o gestos
    • No responde a su nombre

    La falta de respuesta al nombre es uno de los indicadores más importantes en la detección temprana.

    Respuestas sensoriales atípicas

    • Reacciona de forma exagerada o nula a sonidos
    • Evita o busca excesivamente el contacto físico

    Esto puede indicar una alteración en el procesamiento sensorial.

    Señales autismo bebé de 12 a 24 meses

    Aquí ya hablamos de un patrón más estructurado.

    Déficit en atención conjunta

    • No señala para compartir interés
    • No muestra objetos
    • No sigue la mirada de otras personas

    La atención conjunta es clave para el desarrollo social y del lenguaje.
    Su ausencia es un indicador relevante.

    Retraso o alteración del lenguaje

    • No dice palabras a los 12–16 meses
    • No combina palabras a los 24 meses
    • Pérdida de lenguaje adquirido

    La regresión del lenguaje puede aparecer en algunos casos.

    Conductas repetitivas

    • Aleteo de manos
    • Balanceo
    • Intereses repetitivos

    Juego atípico

    • Ausencia de juego simbólico
    • Uso repetitivo de juguetes

    Señales de alarma que requieren evaluación inmediata

    • No balbucea a los 9 meses
    • No señala ni gesticula a los 12 meses
    • No dice palabras a los 16 meses
    • No combina palabras a los 24 meses
    • Pérdida de habilidades en cualquier momento

    Esto no se observa.
    Esto se evalúa.

    ¿Por qué aparecen estas señales?

    El autismo es un trastorno multifactorial:

    • Factores genéticos
    • Factores epigenéticos
    • Alteraciones en la conectividad cerebral
    • Influencias ambientales

    Los estudios muestran diferencias en el desarrollo cerebral desde el primer año de vida.

Qué dice la evidencia científica 

Los hallazgos son consistentes:

Traducción práctica:
El autismo no aparece de repente.
Se puede detectar antes de los 2 años.

Qué hacer si detectas estas señales

Aquí es donde cambia todo.

❌ Error frecuente

Esperar “a ver si madura”

✔️ Enfoque correcto

  1. Evaluación inmediata
  2. Valoración multidisciplinar:
    • Psicología
    • Fisioterapia
    • Logopedia
    • Neuropediatría
  3. Uso de herramientas de cribado (ej: M-CHAT)
  4. Inicio de intervención temprana

Enfoque clínico diferencial: más allá del diagnóstico

Aquí es donde e-therapykids debe posicionarse diferente.

Muchos centros hacen esto:
→ Detectar → Diagnosticar → Terapia estándar

Pero eso es incompleto.

El problema no es solo el diagnóstico.
Es entender el perfil completo del niño.

Modelo BPSConnect 

En e-therapykids se trabaja con un enfoque:

  • Biológico (incluyendo factores de predisposición genética, epigenéticos y médicos)
  • Psicológico (desarrollo motor, conducta, lenguaje, procesamiento sensorial, capacidades cognitivas y autonomía)
  • Social (entorno familiar y educativo)

Esto permite:

  • Detectar señales tempranas con mayor precisión
  • Entender causas subyacentes
  • Diseñar intervenciones personalizadas

¿Cuándo acudir a un especialista?

Si detectas varias señales autismo bebé de forma persistente, es recomendable realizar una valoración clínica completa.

La detección precoz permite intervenir antes y mejorar el desarrollo del niño.

Si tienes dudas, no esperes.

Porque en desarrollo infantil:
esperar no es neutral. Es perder tiempo terapéutico.

La detección precoz no es una opción.
Es una decisión que cambia el futuro del niño.

¿Tienes dudas sobre el desarrollo de tu hijo?

En e-therapykids realizamos valoraciones completas basadas en evidencia científica y en el modelo BPSConnect.

  • Evaluación temprana (2 a 16 años)
  • Análisis integral bio-psico-social
  • Orientación clara y personalizada

Solicita tu primera valoración aquí → Valoración Inicial


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Hackatón BPSConnect: ciencia, familias y profesionales unidos para mejorar la intervención en el neurodesarrollo infantil

Barcelona, noviembre de 2025.
El modelo BPSConnect, creado por Rebeca Linares y validado científicamente en las clínicas de e-TherapyKids, lanza una convocatoria única: el primer Hackatón BPSConnect, un encuentro colaborativo que une a familias, profesionales de la salud y de la educación con un propósito común —detectar señales de alarma biopsicosociales y mejorar la intervención terapéutica en niños diagnosticados o con signos de alarma de autismo.

¿Qué es el Hackatón BPSConnect? 

El Hackatón BPSConnect es una experiencia científica y humana basada en la colaboración multidisciplinar. Su objetivo es identificar correlaciones entre las dimensiones biológica, psicológica y social del desarrollo infantil, aportando una visión integral que permita diseñar intervenciones más efectivas y basadas en evidencia.

Durante el evento, se aplicará el modelo BPSConnect, una metodología que integra estas tres dimensiones para evaluar de forma funcional el desarrollo del niño, generando un diagnóstico más preciso y global.

Participación de las familias 

Las familias participantes recibirán una valoración gratuita basada en el modelo BPSConnect.
Cada evaluación incluirá la entrega de un informe personalizado, elaborado por profesionales especializados en neurodesarrollo, psicología y fisioterapia pediátrica.

Todo el proceso cumplirá con los más altos estándares de confidencialidad y protección de datos, y los resultados se utilizarán con fines exclusivamente científicos e investigativos.

Formación gratuita para profesionales 

El hackatón también está abierto a profesionales de la salud y de la educación, quienes podrán acceder a una formación gratuita y certificada de cuatro horas sobre el nivel básico del modelo BPSConnect.
Tras la formación, se seleccionarán 12 profesionales, de los cuales 6 participarán activamente en la valoración de familias y el análisis de resultados.

Cada profesional evaluará a cinco familias, y posteriormente se integrará en un grupo de trabajo clínico para discutir las conclusiones y correlaciones encontradas durante el evento.

Fechas clave 

📅 Lunes 17 de noviembre: Formación profesional gratuita (10:00–14:00)
📅 Viernes 21 de noviembre: Hackatón BPSConnect

👨‍👩‍👧‍👦 Donde:

Calle Clos de Sant Francesc 5, 08034 y Passeig de la Bonanova 94BIS Local 1

  • Valoraciones con familias: 9:00–13:00

  • Análisis y discusión de resultados: 14:30–17:00

👨‍👩‍👧‍👦 Cupos disponibles:

  • 60 familias con niños diagnosticados o con signos de alarma de autismo (sin comorbilidades).

  • 12 profesionales de la salud o la educación.

Una apuesta por la innovación científica 

El Hackatón BPSConnect promueve una nueva forma de investigación colaborativa, integrando la práctica clínica con el análisis científico.
Esta metodología fomenta la interdisciplinariedad entre médicos, psicólogos, fisioterapeutas, terapeutas ocupacionales y educadores, colocando a la familia en el centro del proceso de comprensión del neurodesarrollo.

“Este hackatón no es solo un evento científico, sino un espacio donde la ciencia se une con la experiencia humana. Buscamos comprender el origen multifactorial del desarrollo infantil y ofrecer intervenciones más efectivas, humanas y basadas en evidencia.”
Rebeca Linares, fundadora de e-TherapyKids y creadora del modelo BPSConnect.

Convocatoria abierta: cómo participar 

  • Las familias interesadas deberán completar el formulario de participación disponible al final

  • Los profesionales pueden inscribirse para acceder a la formación certificada gratuita y optar a participar en la jornada de valoración.

📍 Lugar: Barcelona
📅 Fechas: 17 y 21 de noviembre de 2025
👩‍💼 Dirección científica: Rebeca Linares
🏢 Organizan: BPSConnect & e-TherapyKids

El Hackatón BPSConnect representa una apuesta clara por la innovación científica aplicada al neurodesarrollo, y consolida a e-TherapyKids como un referente en investigación, diagnóstico y acompañamiento integral.

Esta iniciativa reafirma un compromiso: unir ciencia, clínica y familia para seguir transformando la atención temprana desde la evidencia.

BPSConnect — Detectar. Comprender. Transformar.

Para Participar cumplimenta el formulario: Clica Aquí


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Hoy os vengo a contar la segunda historia real, que me impactó profundamente. Cuando pregunté a su marido por ella, me dijo con cara de pesar, «No esta bien». Lo que me llevo llamarla para ofrecer nuestra ayuda institucional y apoyo como madre, ya que esta mami ha dado apoyo emocional a otras madres del centro cuando lo han necesitado, y hoy doy voz a su historia.

Ella es trabajadora social, acostumbrada a acompañar a familias vulnerables. Nunca imaginó que un día sería ella quien necesitaría apoyo.

Es madre de dos gemelos grandes prematuros, ambos con problemas de desarrollo derivados de complicaciones al nacer. Desde entonces, su vida se ha convertido en una carrera de fondo: hospitales, terapias, especialistas, informes, reclamaciones.

Y siempre las mismas frases:

“Mami, no te obsesiones.”

“Mami, no te preocupes, todo está bien.”

“Mami, tranquila, cada niño tiene su ritmo.”

¿Os sentís identificadas?, pues yo si…

Ella sabía que algo no iba bien. Su intuición de madre fue más precisa que cualquier informe. Insistió, reclamó, se plantó. Un año después, las pruebas  objetivas  confirmaron lo que venía advirtiendo: había causas médicas biológicas que explicaban los retrasos.

Gracias a su perseverancia, sus hijos han avanzado enormemente. Uno de ellos, incluso, está cerca del alta terapéutica. Pero el coste ha sido altísimo.

Esta madre ha aparcado su profesión, su tiempo y su salud.

Hoy sufre dolor físico, insomnio y una posible fibromialgia.

Los médicos no encuentran la causa, pero la ciencia sí la explica: el estrés crónico sostenido en el tiempo afecta al sistema inmunológico, endocrino y emocional.

El cuerpo grita lo que el sistema calla.

Y aquí surge la gran pregunta:

¿Quién cuida de las madres que cuidan?

¿Por qué el acompañamiento psicológico no es una prioridad en los protocolos de atención a las familias con hijos con necesidades especiales?

El modelo sanitario y educativo no puede seguir ignorando la salud mental materna. Sin madres sanas emocionalmente, no hay niños que florezcan.

Esta historia también me atraviesa. Como madre de un hijo con parálisis cerebral y otro con TDAH, sé lo que es vivir en modo supervivencia, sin descanso, con el alma agotada.

He sentido ese peso que te quita el aire y ese miedo de que tu cuerpo vuelva a decir “basta”.

Por eso hablo, por eso escribo, por eso existimos como equipo.

En e-TherapyKids entendemos que cuidar al niño es cuidar también al adulto que lo sostiene. Por eso nace PARENTAPSIA: un espacio para acompañar emocionalmente a los padres, prevenir el desgaste y recuperar la energía vital que tanto merecen.

Las madres sostienen el mundo. Pero no deberían hacerlo solas ni a costa de su salud.

El bienestar de los niños empieza por la salud emocional de sus madres y padres.

Si estás viviendo una situación similar, recuerda: no estás sola. Estamos contigo.

Si quieres que alzar tu voz y ser escuchada, escríbenos y te daremos voz.

Rebeca Linares Castellanos

Una madre más… Y CEO de e-TherapyKids -BPSConnect


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Ayer, estuve por la tarde  acompañando a Angels en recepción, porque me gusta escuchar a los padres y recibir a los niños que vienen hacer terapias. Mientras recibíamos a las familias,  escuché dos historias que reflejan el cansancio de miles de madres en España. Historias de lucha, de amor incondicional y de una enorme frustración ante un sistema que parece haber olvidado el verdadero sentido del “ESTADO DEL BIENESTAR”.

Estas historias son la razón de estos post, darle voz a estas madres, apoyarles y acompañarles moral e institucionalmente, no mirar al otro lado, es estar con ellas en primera persona..

La primera madre, a la espera de que su adolescente acabara la terapia, con el rostro cansado, nos contó las diferentes situaciones que estaba viviendo con su hijo en el colegio, a lo que decidí escuchar atentamente y prestar mi apoyo desde la parte que me corresponde; CEO de e-therapykids y madre que empatiza, por haber vivido quizás una historia similar con uno de mis hijos..

Su hijo adolescente, de 14 años, tiene diagnóstico de TEA, TDL y TDAH. Tres siglas que en papel deberían significar comprensión, apoyo y acompañamiento. Pero en su colegio solo han sido motivo de etiquetas:

“Es un borde, un desadaptado, un vago. No tiene ningún problema”, le repiten los profesores.

Su plan de adaptación curricular ocupa una sola página. Una página que no se cumple.

Esta madre acudió al EAP, el organismo público que debería velar por los derechos de los estudiantes con necesidades educativas especiales. Allí le dijeron que la psicopedagoga encargada estaba de baja y que tendría que esperar a su regreso, porque de momento no había una sustituta y que si no estaba de acuerdo recurriera a un organismo superior que no recuerdo el nombre, para hablar…

Mientras tanto, su hijo sufre, se desmotiva, no quiere ir a clase. Ella se desespera, se siente impotente y sufre ataques de ansiedad. Nadie sustituye a la profesional de baja, pero ¿quién sustituye la salud emocional de una madre que se desborda cada noche?

Este caso no es una excepción. Es el reflejo de un sistema educativo inoperante, burocratizado y deshumanizado, donde la falta de recursos y la indiferencia institucional vulneran los derechos más básicos de los niños y adolescentes con necesidades especiales.

¿Dónde queda el acompañamiento emocional a las familias? ¿Por qué seguimos limitando y etiquetando a los estudiantes en lugar de comprender sus particularidades?

El modelo actual falla no solo en la atención al niño, sino también en la prevención del colapso familiar. El “estado del bienestar” se convierte en una ironía cuando las bajas no se cubren, las respuestas no llegan y las madres enferman por desesperación.

Ayer, al escuchar a esta madre, me vi reflejada. Hace cuatro años yo también fui ella, cuando me recomendaron que mi hijo mayor no hiciera el bachillerato porque no tenias las capacidades y competencias necesarias para cursar el bachillerato, a pesar de haber acabado la ESO sin ningún suspenso. Solo vieron que tenía parálisis cerebral espática, no su capacidad, tenacidad, constancia y deseo de ir a la universidad. Hoy mi hijo estudia segundo año de la carrera de derecho en la Universidad de Barcelona. Quien lo diría, pensarán muchos maestros…

He vivido la desesperación de buscar atención para mi hijo y toparme con la ineficacia de un sistema saturado. Por eso nació la Asociación Pequitos en 2013 y más tarde e-TherapyKids en 2022: porque ningún niño ni familia debería vivir este calvario.

Porque detrás de cada diagnóstico hay una historia humana, un entorno que sufre, unos padres que se esfuerzan y una sociedad que muchas veces no quiere mirar.

El dolor de estas madres es el mismo que me impulsó a desarrollar el modelo BPSConnect, un enfoque que entiende al niño desde sus tres dimensiones: biológica, psicológica y social. Porque los problemas de un niño no se resuelven en aislamiento, se abordan con una mirada integral y con humanidad.

Hoy levanto la voz por todas esas madres que están cansadas de pedir ayuda.

Por las que siguen esperando una respuesta que nunca llega.

Por las que se acuestan pensando que quizás mañana su hijo será comprendido.

Por eso nació e-TherapyKids y ahora nace Parentapsia, porque ningún padre o madre debería sentirse solo en este camino, y mi deber como madre es dar voz a todas las madres y padres que acuden a nuestros centros y buscan ayuda.

Si estás pasando por una situación similar, no estás sola. En e-TherapyKids y Parentapsia trabajamos contigo desde la evidencia, el acompañamiento y la humanidad.

Mañana daré voz a la segunda historia que me conmovió profundamente, al sentirme identificada

Rebeca Linares Castellanos

Una madre más y CEO de e-TherapyKids


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En los últimos años, la microbiota intestinal ha pasado de ser un tema desconocido a ocupar un lugar destacado en la investigación médica y neurocientífica. La idea de que miles de millones de bacterias conviven en nuestro intestino y desempeñan funciones clave para la salud ya no es nueva, pero su relación con trastornos del neurodesarrollo como el autismo sigue despertando preguntas, expectativas y, a veces, confusión.

¿Qué es la microbiota intestinal y por qué es relevante?

La microbiota intestinal es el conjunto de microorganismos —principalmente bacterias, pero también hongos y virus— que viven en el tubo digestivo, especialmente en el colon. Lejos de ser un simple “acompañante” de la digestión, este ecosistema participa en funciones vitales: ayuda a descomponer nutrientes, fortalece la barrera intestinal, modula la respuesta inmunitaria y mantiene la inflamación bajo control. Además, se comunica con el sistema nervioso central a través de lo que se conoce como el eje intestino-cerebro (Mayer et al., 2015).

En la infancia, la microbiota es especialmente sensible y moldeable. Factores como el tipo de parto (vaginal o cesárea), la lactancia, la introducción de alimentos, la exposición a antibióticos y el estilo de vida influyen en su composición y diversidad (Sharon et al., 2019). Alteraciones o desequilibrios en esta comunidad microbiana se han relacionado con diversas enfermedades digestivas, metabólicas y, cada vez más, neurológicas.

Microbiota y autismo: hallazgos clave de la investigación

Uno de los hallazgos más consistentes de la literatura es que muchos niños con TEA presentan alteraciones específicas en su microbiota intestinal. Una revisión sistemática reciente que recopiló 44 estudios realizados entre 2000 y 2022 concluyó que existe un patrón recurrente: los niños con autismo tienden a mostrar un aumento de bacterias del grupo Firmicutes y Proteobacteria, junto con una disminución de Bacteroidetes, en comparación con niños neurotípicos (Li et al., 2024).

Esta composición alterada se asocia a una mayor prevalencia de problemas digestivos, como estreñimiento crónico, dolor abdominal o diarrea. No en vano, se estima que entre un 50 y un 70 % de los niños con TEA experimentan molestias gastrointestinales recurrentes (Critchfield et al., 2024).

Un avance importante en esta línea de investigación es el potencial de la microbiota como biomarcador complementario. Sordillo et al. (2023) analizaron muestras fecales de 223 niños (125 con TEA y 98 neurotípicos) y lograron diferenciar ambos grupos con un 75 % de precisión únicamente a partir del perfil bacteriano. Aunque no sustituye a un diagnóstico clínico, abre la puerta a explorar métodos de apoyo para la detección temprana.

¿Qué ocurre cuando se modifica la microbiota?

Otro aspecto interesante es si intervenir la microbiota puede producir mejoras en los síntomas del autismo. En este sentido, los ensayos con probióticos y trasplantes fecales han generado resultados alentadores, aunque todavía preliminares.

Kang et al. (2019) llevaron a cabo un estudio pionero de trasplante de microbiota fecal (FMT, por sus siglas en inglés) con un pequeño grupo de niños con autismo y problemas digestivos severos. Los resultados mostraron mejoras significativas en los síntomas gastrointestinales, pero lo más relevante es que también se observaron cambios positivos en la conducta, como mejor contacto ocular y menor irritabilidad. Un seguimiento posterior confirmó que estos efectos se mantenían dos años después (Kang et al., 2020).

En la misma línea, algunos estudios controlados han evaluado cepas probióticas específicas. Por ejemplo, Liu et al. (2019) analizaron el efecto del Lactobacillus plantarum PS128 en niños con TEA y encontraron una reducción de conductas disruptivas, ansiedad y síntomas de hiperactividad.

¿Causa o consecuencia?

Una de las grandes preguntas sin respuesta definitiva es si estas alteraciones en la microbiota son una causa que contribuye a la aparición del autismo o más bien una consecuencia de las particularidades del TEA, como la selectividad alimentaria, los hábitos repetitivos o la exposición más frecuente a antibióticos debido a infecciones recurrentes.

La mayoría de revisiones actuales, como la de Critchfield et al. (2024), insisten en que la evidencia aún es insuficiente para afirmar una relación causal directa. Aunque los resultados preliminares apoyan la idea de que mejorar el equilibrio intestinal puede tener un efecto positivo complementario, esto no sustituye ni reemplaza ninguna intervención terapéutica principal.

Recomendaciones para las familias

En la práctica clínica, muchos padres se preguntan qué pueden hacer para favorecer una microbiota saludable. Aunque cada caso debe valorarse de forma individual, existen pautas generales basadas en la evidencia actual:

  • Fomentar una alimentación rica en fibra, frutas, verduras y alimentos fermentados.
  • Restringir el uso de antibióticos a situaciones estrictamente necesarias, siguiendo siempre las indicaciones médicas.
  • Evitar suplementos probióticos sin asesoramiento profesional. No todos los probióticos tienen el mismo efecto ni están indicados en todos los casos.
  • Comunicar al pediatra o equipo terapéutico cualquier síntoma digestivo recurrente, como estreñimiento persistente o molestias abdominales.

La relación entre microbiota y autismo es un campo de estudio prometedor, que refuerza la idea de que la salud del intestino y el cerebro están profundamente conectados. Sin embargo, aún quedan preguntas por responder y mucha investigación por hacer para traducir estos hallazgos en tratamientos seguros y efectivos.

En e-TherapyKids creemos que la microbiota es una pieza más dentro de un enfoque integral, BPS Connect, que conecta lo biológico, lo psicológico y lo social. Por eso, valoramos cada caso de forma personalizada, siempre con rigor científico y de la mano de un equipo interdisciplinar.

Si quieres saber más sobre cómo podemos ayudarte a entender mejor la salud de tu hijo y su entorno, contáctanos. Estamos aquí para acompañarte.

Referencias

Critchfield, J. W., et al. (2024). Microbiome modulation in ASD: Where are we now? Autism Research, 17(1), 12–25.
Kang, D. W., et al. (2019). Microbiota Transfer Therapy alters gut ecosystem and improves gastrointestinal and autism symptoms: An open-label study. Microbiome, 7(1), 10.
Kang, D. W., et al. (2020). Long-term benefit of Microbiota Transfer Therapy on autism symptoms and gut microbiota. Scientific Reports, 9(1), 5821.
Li, Q., Han, Y., Dy, A. B. C., & Hagerman, R. J. (2024). The gut microbiota and autism spectrum disorders. Frontiers in Cellular Neuroscience, 18, 100895.
Liu, Y. W., et al. (2019). Effect of Lactobacillus plantarum PS128 on children with autism spectrum disorder: A randomized, double-blind, placebo-controlled trial. Nutrients, 11(4), 820.
Mayer, E. A., Knight, R., Mazmanian, S. K., Cryan, J. F., & Tillisch, K. (2015). Gut microbes and the brain: Paradigm shift in neuroscience. The Journal of Neuroscience, 35(21), 1385–1395.
Sordillo, J. E., et al. (2023). A distinct microbiome signature identifies children with autism spectrum disorder. Scientific Reports, 13, 50601.
Sharon, G., et al. (2019). The central nervous system and the gut microbiome. Cell, 176(6), 1146–1161.


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Comprender el origen para intervenir a tiempo

Cuando un niño presenta señales de alerta en su desarrollo como dificultades en el lenguaje, atención inestable, problemas de aprendizaje o alteraciones en la conducta, es natural que las familias busquen respuestas. En e-TherapyKids entendemos que esas respuestas deben ser claras, científicas y ajustadas a la realidad de cada niño.

Por eso aplicamos el modelo BPSConnect, un enfoque clínico integral que no solo observa lo que el niño hace, sino que indaga en por qué lo hace. Este modelo considera tres dimensiones fundamentales: biológica, psicológica y social. Dentro de la dimensión biológica, trabajamos con dos herramientas que, aunque distintas, se complementan de forma estratégica: el estudio genético y el test epigenético.

Ambos permiten obtener una visión profunda del perfil del niño, ayudando a orientar tanto el diagnóstico como las decisiones terapéuticas. A continuación, explicamos en qué consiste cada uno y por qué su combinación es una herramienta poderosa en el abordaje del neurodesarrollo.

Genética vs Epigenética: ¿qué son y en qué se diferencian?

En términos sencillos:

  • La genética estudia lo que heredamos. Nuestro ADN contiene instrucciones que se transmiten de padres a hijos y que pueden influir en cómo se desarrolla nuestro cerebro, nuestro sistema nervioso y nuestras habilidades cognitivas o sociales.
  • La epigenética, en cambio, analiza cómo esos genes se expresan o activan en función del entorno. Factores como la alimentación, el estrés oxidativo, la exposición a metales pesados o las carencias nutricionales pueden modificar el funcionamiento celular sin alterar la secuencia genética.

Cuadro comparativo: genética vs epigenética

Concepto Genética Epigenética
Definición Estudia el ADN y las variaciones heredadas. Estudia cómo el ambiente modifica la expresión de los genes.
Evaluación Identifica predisposición a enfermedades o trastornos. Mide el impacto del entorno en el estado celular actual.
Tipo de test Estudio genético Test epigenético
Objetivo principal Diagnóstico y planificación terapéutica. Prevención y optimización funcional.
Cambios en el tiempo Permanente: el ADN no cambia. Dinámico: se modifica con hábitos, nutrición y ambiente.
Utilidad clínica Información hereditaria y de riesgo genético. Información del estado funcional actual para intervención.

Estudio genético: entender la predisposición

El estudio genético analiza mediante una muestra de saliva la predisposición del niño a diversos trastornos del neurodesarrollo, como:

  • Trastorno del Espectro Autista (TEA)
  • Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH)
  • Trastornos específicos del lenguaje
  • Dislexia, discalculia y otras dificultades de aprendizaje

Este análisis permite detectar variaciones genéticas que afectan a la comunicación entre neuronas, el desarrollo sináptico, la regulación emocional y otros procesos clave.

¿Por qué es importante?

Porque permite anticiparse y actuar con mayor precisión, aportando una base sólida sobre la que personalizar las terapias. También es útil para descartar síndromes genéticos, detectar comorbilidades y entender patrones hereditarios.

Ejemplo clínico: un niño de 4 años con problemas de atención, hipersensibilidad al sonido y ecolalia. El estudio genético reveló alteraciones en genes implicados en la vía dopaminérgica, clave en la regulación de la atención. Esta información permitió diseñar un tratamiento neuropsicológico ajustado y evitar diagnósticos erróneos.

Estudios recientes (Rosti et al., 2020; Leblond et al., 2019) demuestran que conocer la predisposición genética puede acelerar el diagnóstico y reducir los tiempos de intervención.

Test epigenético: optimizar el entorno celular

El test epigenético, analiza más de 80 marcadores funcionales obtenidos a través de un escaneo de raíces del cabello. No requiere extracciones ni pruebas invasivas, y evalúa aspectos como:

  • Vitaminas, minerales y aminoácidos esenciales
  • Metales pesados y toxinas
  • Radiación electromagnética
  • Estrés oxidativo
  • Equilibrio del microbioma intestinal

¿Por qué es relevante?

Porque muchos niños presentan selectividad alimentaria o alteraciones sensoriales que pueden derivar en carencias nutricionales. Estas carencias impactan en la atención, el comportamiento, el sueño o el estado emocional.

Ejemplo clínico: una niña de 6 años con dislexia y ansiedad. El test epigenético reveló niveles muy bajos de zinc y magnesio, y una sobrecarga de aluminio. Con intervención nutricional y ajustes ambientales, mejoró su concentración y regulación emocional en solo dos meses.

La literatura científica respalda estas asociaciones (Adams et al., 2011; Martino et al., 2020; Rossignol & Frye, 2014).

Dos herramientas, una visión integral: el protocolo biológico BPSConnect

En e-TherapyKids aplicamos el modelo BPSConnect, que considera tres dimensiones: biológica, psicológica y social. Dentro de la dimensión biológica, combinamos dos estudios esenciales:

  • Estudio genético (herramienta diagnóstica): identifica riesgos heredados, permite anticipar patrones clínicos y ajustar las estrategias de intervención.
  • Test epigenético (herramienta funcional y preventiva): detecta carencias o desequilibrios actuales que pueden estar interfiriendo en el desarrollo.

Esta integración nos aleja de protocolos generalistas. En lugar de adaptar al niño a la terapia, adaptamos la terapia al niño, comprendiendo sus características únicas y su entorno.

Un modelo clínico que diagnostica e interviene desde la raíz

El valor del protocolo BPSConnect es que no se limita a poner etiquetas diagnósticas, sino que busca las causas reales detrás de los síntomas. Cuando entendemos tanto la carga genética como el estado funcional actual del cuerpo, podemos actuar desde la raíz del problema.

Por ejemplo, ante un niño con síntomas de TDAH, si además de predisposición genética encontramos bajos niveles de hierro o alteraciones del microbioma intestinal, el tratamiento será más efectivo si empezamos por restablecer el equilibrio biológico.

La ciencia al servicio del desarrollo infantil

Cada niño merece una intervención individualizada, basada en evidencia y respetuosa con su historia y sus necesidades. La combinación del test epigenético y el estudio genético permite comprender qué está condicionando su desarrollo, cómo prevenir riesgos futuros y qué intervenciones pueden mejorar su bienestar hoy.

Este enfoque es el que nos diferencia como centro clínico y como equipo: acompañamos con precisión, rigor científico y humanidad.

Disponibilidad y solicitud

El pack diagnóstico combinado está disponible en nuestros centros de Barcelona o mediante valoraciones concertadas en otras zonas de Cataluña y España. Incluye:

  • Estudio genético completo de predisposición
  • Test epigenético con informe y plan de intervención
  • Valoración clínica por profesionales certificados en el modelo BPSConnect
  • Informe detallado con recomendaciones personalizadas

Plazas limitadas semanalmente. Solicita tu cita previa hoy mismo.

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Referencias

Moore LD, Le T, Fan G. DNA methylation and its basic function. Neuropsychopharmacology. 2013.

Loke YJ et al. The role of the microbiome and epigenetics in neurodevelopmental disorders. Epigenomics. 2021.

Adams JB et al. Nutritional and metabolic status of children with autism. J Altern Complement Med. 2011.

Martino D et al. Epigenetics and neurodevelopmental disorders. J Dev Behav Pediatr. 2020.

Rossignol DA, Frye RE. A review of research trends in physiological abnormalities in autism spectrum disorders. Mol Psychiatry. 2014.

Ingene Diagnostics. Informes clínicos 2022–2024.

Cell Wellbeing Ltd. Epigenetic Mapping System: Research and Validity Report, 2023.

e-TherapyKids. Protocolo clínico del modelo BPSConnect®, versión 2024.

Equipo Terapéutico BPSConnect.


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Y cómo no morir en el intento

Por Rebeca Linares
Socióloga, madre y CEO de e-TherapyKids

Hay preguntas que no te dejan dormir. No porque no tengan respuesta, sino porque sabes que la respuesta puede cambiarlo todo.

¿Mi hijo no puede… o simplemente no quiere?

Como madre de un niño con discapacidad, esa pregunta ha sido un ruido de fondo constante. Y como socióloga, sé que no es solo una duda individual: es una experiencia compartida por miles de familias que viven en la intersección entre lo esperado y lo posible, entre lo clínico y lo cotidiano.

Vivimos en una sociedad que valora el rendimiento, la autonomía y la respuesta rápida. Pero, ¿qué ocurre cuando un niño no responde a esa lógica? ¿Qué pasa cuando no encaja en las normas invisibles del “debería poder”?

La importancia de la pregunta

No poder no es lo mismo que no querer.

Confundirlos puede llevar a intervenciones inadecuadas, a rupturas vinculares, a exigencias injustas o a renuncias anticipadas. Esta duda, lejos de ser trivial, es estructural: define la calidad del vínculo, el tipo de respuesta que ofrecemos como adultos y el modelo educativo o terapéutico que implementamos.

Como señaló el sociólogo Erving Goffman, “la desviación no está en el individuo, sino en el modo en que la sociedad interpreta sus acciones”. En otras palabras, si interpretamos mal el comportamiento del niño, es probable que actuemos también de forma disfuncional.

Señales clínicas y comportamentales para diferenciar

Indicadores de que tu hijo puede estar enfrentando una limitación real («no puede»):

  • Muestra ansiedad o evasión intensa ante tareas repetidas.

  • Se bloquea ante situaciones nuevas o transiciones, incluso con ayuda.

  • Tiene dificultades de procesamiento (lenguaje, coordinación, memoria de trabajo).

  • Posee un diagnóstico que justifica la conducta (TEA, TDAH, dislexia, dispraxia, etc.).

  • El esfuerzo cognitivo o emocional requerido excede su madurez evolutiva.

Indicadores de que puede tratarse de una oposición voluntaria («no quiere»):

  • Entiende lo que se espera y ha realizado la tarea antes.

  • La negativa aparece como estrategia de control (para llamar la atención o evitar algo).

  • Reacciona de manera desafiante, sin señales de angustia o bloqueo.

  • Cambia de actitud si se introducen reforzadores positivos o consecuencias claras.

Criterio clave: cuando el niño no puede, la reacción es de ansiedad; cuando no quiere, la reacción es de poder.

Un enfoque más allá de la conducta: el modelo bio-psico-social

En e-TherapyKids aplicamos el modelo BPSConnect, que articula tres dimensiones esenciales para comprender cualquier conducta:

  • Biológica: desarrollo neurológico, niveles de alerta sensorial, patrones de sueño, alimentación y función ejecutiva.

  • Psicológica: percepción de autoeficacia, estilo de apego, experiencias tempranas, manejo de frustración y lenguaje interno.

  • Social: estilo de crianza, calidad del vínculo, demandas del entorno, contexto escolar, normas familiares.

Este enfoque nos permite dejar de juzgar la conducta como un acto aislado y empezar a leerla como síntoma de un sistema que necesita apoyo, regulación y comprensión.

Cuando la sociedad espera más de lo que el niño puede dar

En sociedades centradas en el mérito, el autocontrol y la productividad, la discapacidad infantil representa una ruptura de expectativas. Muchas veces, la madre o el padre se sienten responsables de “hacer que funcione”, lo que intensifica la autoexigencia, la culpa y la sobreintervención.

En palabras de Viktor Frankl, “cuando ya no podemos cambiar una situación, estamos desafiados a cambiarnos a nosotros mismos”.

Cambiar la mirada sobre nuestro hijo no es claudicar, es evolucionar. Entender que no todo se trata de obedecer o rendir, sino de poder construir juntos una forma digna de estar en el mundo, dentro de sus posibilidades reales.

Estrategias para no perder la paciencia (ni el vínculo)

Criar a un niño con necesidades especiales es emocionalmente demandante. Por eso es vital contar con estrategias que protejan también el bienestar de los padres.

Recomendaciones validadas:

  • Tiempo fuera emocional para el adulto: alejarse brevemente antes de intervenir si sentimos que vamos a estallar.

  • Uso de lenguaje descriptivo: “Veo que te cuesta ponerte los zapatos” en lugar de “Siempre haces lo mismo”.

  • Anticipación estructurada: utilizar agendas visuales, secuencias claras o pictogramas.

  • Opciones dirigidas: permitirle elegir entre dos alternativas aceptables en lugar de imponer una orden directa.

  • Validación emocional: nombrar lo que sienten sin intentar corregirlo (“entiendo que estás frustrado”).

Estas estrategias han demostrado reducir episodios de crisis y mejorar la calidad del vínculo, según múltiples investigaciones en parentalidad neurodiversa.

Recursos prácticos para el día a día

He desarrollado una guía práctica gratuita que incluye:

  • Una tabla de señales para identificar cuándo no puede y cuándo no quiere.

  • Claves para regular tu propia respuesta como madre o padre.

  • Técnicas estructuradas de anticipación, refuerzo y acompañamiento emocional.

  • Herramientas de comunicación visual y accesible para el niño.

Puedes descargarla al final del artículo.

Bibliografía técnica y clínica de referencia
  • Barkley, R. A. (2012). Executive Functions: What They Are, How They Work, and Why They Evolved. Guilford Press.

  • Dawson, P., & Guare, R. (2018). Smart but Scattered. Guilford Press.

  • Greenspan, S. I., & Wieder, S. (1997). Developmental patterns and outcomes in infants and children with disorders in relating and communicating.

  • Linares, R. (2023). Modelo BPSConnect: Diagnóstico e intervención multidimensional. e-TherapyKids Editions.

Esta pregunta —¿no puede o no quiere?— ha sido uno de los grandes retos de mi vida como madre y como profesional. Y aunque no siempre es fácil de responder, mirarla con honestidad ya es un acto de amor profundo.

No eres débil si te frustras. No eres una mala madre si dudas.
Pero sí eres valiente, si decides observar con compasión y responder con ciencia.

Te regalo esta guía para ayudarte en ese camino.

Guia_Practica_No_Puede_No_Quiere

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En este artículo, compartimos el impactante testimonio de Marcel Beltrán Castro, un joven de 18 años diagnosticado con TEA grado 1, anteriormente conocido como síndrome de Asperger. Su relato no solo refleja la lucha interna de muchos adolescentes con autismo, sino también los desafíos sociales que enfrentan al intentar ser ellos mismos en un mundo que no siempre los comprende.

Una lectura imprescindible para profesionales de la salud, educadores, familias y toda persona interesada en comprender mejor la neurodiversidad.

  1. ¿Cómo describirías el día a día de un niño/adolescente autista?
    Soy Marcel Beltrán Castro, una persona autista de grado 1, lo que muchos conocen como Asperger. Este testimonio lo comparto desde mi experiencia, con total sinceridad, sin intentar suavizar lo que siento ni embellecer lo que he vivido. Mi día a día se parece más a una lucha silenciosa que a una vida tranquila. No sé bien contra qué lucho, si contra los demás, contra el mundo, o contra mí mismo, pero sí sé que no hay descanso. Intento encajar, contener lo que soy, porque ser yo tal cual soy no siempre es aceptado. Y eso cansa. Mucho.

  2. ¿Alguna vez has sentido que la sociedad te excluye? ¿Cómo? ¿Qué puedes hacer contra ello?
    A raíz de esta lucha constante, no es raro que me haya sentido excluido por la sociedad en múltiples ocasiones. No porque no quiera relacionarme, sino porque me cuesta, y eso se malinterpreta. Se asume que no tengo interés en los demás, cuando en realidad tengo un cariño enorme por las personas, pero me cuesta expresarlo. A menudo, se parte de que soy yo quien está equivocado, solo por ver las cosas de forma distinta. Lo que más me gustaría es que nuestra forma de ver el mundo fuera entendida como eso: diferente, no incorrecta.

  3. ¿Qué consejo le darías a adolescentes de tu edad que padecen autismo y han perdido la ilusión de luchar por sus sueños por su condición o «el qué dirán» de la sociedad? ¿Y a los padres?
    Desde esta experiencia, quiero aclarar que no creo que “padezca” autismo. Lo que realmente me duele no es ser autista, sino cómo se me trata por serlo. A otros adolescentes como yo les diría que su vida vale la pena, aunque sea más difícil. Que sus sueños importan y que no deben permitir que nadie, ni siquiera la sociedad, les diga qué pueden o no pueden lograr. Yo mismo tuve que creer en mí cuando nadie más lo hacía, y eso cambió mi vida.
    A los padres les diría que apoyen a sus hijos, que crean en ellos, que los escuchen y respeten su ritmo. No podemos solos, necesitamos sentir que, al menos en casa, no estamos en guerra.

  4. Por último, ¿cómo has conseguido aceptarte y llegar hasta el día de hoy a ser quién eres?
    Como resultado de todo este camino, aceptarme fue complicado. Tuve que entender que el mundo no está hecho para mí, y aunque eso pueda sonar triste, fue más liberador que seguir negándolo. Preferí vivir siendo quien soy con dignidad, que esconderme y vivir con vergüenza. Hoy sé que mis diferencias no me hacen menos; son parte de mí. Y vivir con honor lo que uno es… es la clave para poder valorarse de verdad.

Con este testimonio, Marcel nos recuerda que el autismo no debe ser visto como un obstáculo, sino como una forma distinta de percibir el mundo. Una diferencia que merece ser comprendida y respetada. Porque lo que verdaderamente duele —como él mismo afirma— «no es ser autista, sino no poder ser uno mismo en paz».

¿Conoces a un adolescente que podría beneficiarse de un entorno terapéutico que lo respete y valore tal como es?

 Descubre cómo en e-therapykids.


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Uno de los descubrimientos más esperanzadores de la neurociencia actual es el concepto de neuroplasticidad, es decir, la capacidad del cerebro para reorganizarse, formar nuevas conexiones y adaptarse en función de las experiencias y los aprendizajes. Esta capacidad está especialmente activa durante la infancia, lo que convierte a los primeros años de vida en una etapa crítica para el desarrollo.

En el caso de los niños con Trastorno del Espectro Autista (TEA), la neuroplasticidad no solo está presente, sino que juega un papel clave en su evolución. Sin embargo, tal como señala un reciente artículo publicado en Frontiers in Molecular Neuroscience, la neuroplasticidad en los niños con TEA funciona de manera diferente a la de los niños neurotípicos, lo que puede explicar algunas de las características propias del espectro (Kong et al., 2023).

¿Qué diferencias se observan?

Los autores del estudio indican que, en los niños con TEA:

  • Existe una alteración en la poda sináptica, un proceso natural del desarrollo cerebral mediante el cual se eliminan las conexiones neuronales que no se utilizan. En los niños con autismo, esta eliminación es menos eficiente, lo que da lugar a un cerebro con un exceso de conexiones activas.

  • Estas conexiones sinápticas atípicas pueden provocar una sobrecarga de información y dificultades para filtrar estímulos, lo que contribuye a la hipersensibilidad sensorial, problemas de regulación emocional, dificultades de atención y conductas repetitivas.

  • También se han identificado alteraciones en los mecanismos moleculares y celulares relacionados con la plasticidad, incluyendo factores genéticos, rutas de señalización neuronal, neuroinflamación y componentes del sistema inmunológico.

¿Qué implicaciones tiene para la intervención?

A pesar de estas diferencias, la investigación es clara en un aspecto fundamental: el cerebro de un niño con autismo puede cambiar. La neuroplasticidad está activa y puede ser aprovechada terapéuticamente, siempre que se actúe con un enfoque individualizado, temprano y consistente.

Esto valida el valor de intervenciones como:

  • Terapia ocupacional con enfoque en integración sensorial

  • Terapias de estimulación del lenguaje y la comunicación

  • Apoyo a la regulación emocional y desarrollo de habilidades sociales

  • Programas estructurados y motivadores que se adapten al estilo de aprendizaje del niño

La neuroplasticidad en el autismo no solo es posible, sino que es una oportunidad. Comprender cómo funciona en estos niños nos permite intervenir de forma más eficaz y con mayores expectativas de evolución. Las familias pueden sentirse esperanzadas al saber que, con el acompañamiento adecuado, el cerebro sigue aprendiendo, reorganizándose y desarrollándose durante toda la infancia y más allá.

Referencias:
Kong W, Zhao Y, Shen M, Li X, Wang Z, Zhang Y. Neuroplasticity of children in autism spectrum disorder. Front Mol Neurosci. 2023;16:1157003. doi:10.3389/fnmol.2023.1157003


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Cuando pensamos en autismo, solemos imaginar ciertas características que han sido ampliamente estudiadas en niños: dificultades para comunicarse, intereses intensos en temas específicos y comportamientos repetitivos. Sin embargo, las niñas con Trastorno del Espectro Autista (TEA) a menudo presentan signos más sutiles, lo que hace que sean diagnosticadas más tarde o, en algunos casos, nunca sean identificadas correctamente.

Este diagnóstico tardío puede hacer que muchas niñas crezcan sin el apoyo adecuado, enfrentando desafíos en la escuela, en sus relaciones y en su bienestar emocional. Si eres padre o madre de una niña con sospecha de TEA, es fundamental conocer por qué se diagnostica más tarde y qué puedes hacer para que reciba la ayuda que necesita.

¿Por qué el TEA en niñas pasa desapercibido?

  1. Diferencias en la forma en que se presenta el autismo

Las niñas con TEA suelen manifestar síntomas de manera diferente a los niños, lo que puede hacer que sus signos pasen desapercibidos para padres, maestros y profesionales de la salud.

  • Mejor capacidad de imitación social: A diferencia de los niños, muchas niñas con TEA desarrollan estrategias de imitación, observando a sus compañeras y copiando su forma de hablar, jugar y comportarse en contextos sociales (Dean et al., 2017). Esto puede dar la impresión de que no tienen dificultades en la interacción, cuando en realidad están realizando un esfuerzo enorme por encajar.
  • Mayor deseo de pertenencia: Mientras que algunos niños con TEA pueden mostrarse más indiferentes a las relaciones sociales, muchas niñas con autismo intentan activamente formar parte de un grupo, aunque sin comprender del todo las normas sociales.
  • Menos conductas repetitivas visibles: Mientras que los niños pueden mostrar comportamientos repetitivos más obvios, como alinear objetos o hacer movimientos repetitivos con las manos (stimming), las niñas pueden tener formas más sutiles de regulación, como morderse las uñas, jugar con su cabello o hacer movimientos con los dedos que no llaman tanto la atención (Hull et al., 2020).
  1. Intereses que parecen “normales”

Uno de los criterios clave para el diagnóstico del TEA es la presencia de intereses restringidos e intensos. En los niños, estos intereses suelen estar orientados hacia temas muy específicos y atípicos para su edad, como trenes, dinosaurios o fechas de eventos históricos.

En cambio, las niñas pueden desarrollar intereses muy intensos en temas considerados más aceptables socialmente, como:

  • Animales.
  • Series, películas o libros específicos (por ejemplo, pueden conocer todos los detalles de un personaje o historia y hablar de ello durante horas).
  • Personas y relaciones sociales (pueden obsesionarse con entender dinámicas sociales, aunque les resulte difícil aplicarlas en su vida).

Dado que estos intereses no parecen inusuales a simple vista, los adultos no los identifican como un signo de autismo. Sin embargo, la clave para diferenciarlos de un interés común es la intensidad y exclusividad con la que la niña los persigue, muchas veces hablando de ellos sin notar si los demás están interesados o perdiendo interés en otras actividades.

El camuflaje social: cuando el esfuerzo por encajar oculta el diagnóstico

Un fenómeno clave en el diagnóstico tardío del TEA en niñas es el camuflaje social. Esto ocurre cuando una niña con autismo se esfuerza por parecer «neurotípica» imitando a otros niños de su edad, practicando respuestas sociales o suprimiendo sus intereses y comportamientos naturales para evitar el rechazo (Hull et al., 2020).

El camuflaje social incluye:

Aprender de memoria frases y respuestas para usarlas en conversaciones sin comprender completamente su significado.
Imitar gestos y expresiones faciales de los demás sin sentirlos naturales.
Forzarse a participar en interacciones sociales, aunque en realidad se sienta incómoda o agotada después.

Este esfuerzo por encajar puede hacer que los adultos crean que la niña es simplemente tímida, reservada o perfeccionista, en lugar de considerar que pueda estar en el espectro autista. A largo plazo, este camuflaje puede generar altos niveles de ansiedad, estrés y agotamiento emocional, especialmente en la adolescencia y adultez.

Errores en el diagnóstico: ¿por qué a muchas niñas con TEA se les diagnostica otra cosa?

Dado que las niñas pueden presentar el TEA de manera diferente, muchas veces se les asignan diagnósticos equivocados antes de que se reconozca su condición real. Algunos de los diagnósticos más comunes que reciben antes del TEA incluyen:

  • TDAH (Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad): Muchas niñas con TEA pueden tener dificultades para concentrarse, organizarse y seguir instrucciones en la escuela, lo que puede hacer que los profesionales confundan su condición con TDAH (Ratto et al., 2018).
  • Trastornos de ansiedad o depresión: El estrés social y el esfuerzo por encajar pueden hacer que las niñas con TEA sean diagnosticadas con ansiedad o depresión sin que se detecte la causa subyacente.
  • Trastornos de la alimentación: La rigidez cognitiva y la sensibilidad sensorial pueden influir en la alimentación, lo que en algunos casos puede llevar a diagnósticos erróneos de trastornos alimentarios en niñas y adolescentes con TEA (Westwood & Tchanturia, 2017).

Estos diagnósticos erróneos pueden hacer que las niñas no reciban el apoyo adecuado durante su infancia y adolescencia, afectando su bienestar y desarrollo.

¿Cómo podemos mejorar la detección del TEA en niñas?

Observar más allá de lo evidente: Si una niña parece sociable pero evita el contacto visual, tiene dificultades en conversaciones o se muestra agotada después de interacciones sociales, puede ser una señal de TEA.

Actualizar los criterios diagnósticos: Es necesario que los profesionales de la salud y la educación estén capacitados en las diferencias de género en el autismo para evitar diagnósticos erróneos.

Incluir a las familias en la evaluación: Los padres y cuidadores pueden aportar información clave sobre patrones de comportamiento que no siempre son evidentes en una consulta médica.

Fomentar la investigación: A medida que comprendemos mejor el TEA en niñas, podemos desarrollar estrategias más efectivas para su detección y apoyo.

El diagnóstico tardío del TEA en niñas sigue siendo un problema real que impacta sus vidas desde la infancia hasta la adultez. La diferencia en la manifestación del autismo, el camuflaje social y los sesgos en las herramientas de evaluación han hecho que muchas niñas no sean diagnosticadas hasta mucho después de haber enfrentado años de dificultades sin explicaciones.

Si sospechas que tu hija podría estar en el espectro autista, es importante buscar una evaluación especializada con profesionales que comprendan las diferencias de género en el TEA. Un diagnóstico temprano y un apoyo adecuado pueden marcar la diferencia en su bienestar y desarrollo.

Referencias

  • Dean, M., Harwood, R., & Kasari, C. (2017). The art of camouflage: Gender differences in the social behaviors of girls and boys with autism spectrum disorder. Autism, 21(6), 678–689. https://doi.org/10.1177/1362361316671845
  • Hull, L., Petrides, K. V., & Mandy, W. (2020). The Female Autism Phenotype and Camouflaging: a Narrative Review. Review Journal of Autism and Developmental Disorders, 7, 306–317. https://doi.org/10.1007/s40489-020-00197-9
  • Lai, M. C., Lombardo, M. V., Auyeung, B., Chakrabarti, B., & Baron-Cohen, S. (2015). Sex/gender differences and autism: Setting the scene for future research. Journal of the American Academy of Child & Adolescent Psychiatry, 54(1), 11-24. https://doi.org/10.1016/j.jaac.2014.10.003
  • Ratto, A. B., Kenworthy, L., Yerys, B. E., Bascom, J., Wieckowski, A. T., White, S. W., … & Anthony, L. G. (2018). What about the girls? Sex-based differences in autistic traits and adaptive skills. Journal of Autism and Developmental Disorders, 48(5), 1698-1711. https://doi.org/10.1007/s10803-017-3413-9